Ahed (Palestina), 2019. Epoxi, 150 x 240 x 169 cm. Foto: Cortesía el artista

Cuerpos que hablan: Una Conversación con Martin Di Girolamo

Con una obra de una factura impactante, dueña de una figuración cuasi hiperrealista que confronta al espectador con modelos de humanidad que actúan como espejos brutales de nuestra realidad, Martin Di Girolamo desarrolla un trabajo sólido y con amplia trayectoria en el panorama de las artes, desde los años 90. Formado en la Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredon, ganador de las becas Kuitca y el taller de Barracas con Pablo Suarez y Luis Benedit, sus esculturas e instalaciones se desplegaron en muestras individuales y colectivas en importantes espacios internacionales tales como el Centro Cultural Rojas, el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA), el Museo Emilio Caraffa de Córdoba, MNBA Neuquén, El Centro Cultural Kirchner, Centro Cultural Recoleta, entre otros. Asimismo, su obra representó a la Argentina en la Bienal de La Habana y la Bienal Sur, en ferias internacionales como ARCO, BASEL, MACO y en Galerías privadas como Ruth Benzacar y Maman Fine Art en Buenos Aires, Baro Cruz en San Pablo, SRCART, San Francisco. Se suman a su curriculum la adquisición de los premios Fundación Osde, premio Banco ciudad y Premio Salón Nacional y sus trabajos integran colecciones públicas y privadas de todo el mundo.

Adrenalina, 2019. Epoxi y pintura poliuretánica, 165 x 60 x 40 cm. Foto: Cortesía el artista

María Carolina Baulo: Los “Bustos y Relieves” así como toda la gama de las “Girls” (series de 2006–07), son algunos ejemplos que nos ponen frente a una relación muy particular que establece tu obra con los cuerpos, especialmente los femeninos. Desde los inicios fue una suerte de motor en tu trabajo, esta representación hiperrealista de los cuerpos y cómo reflejan y devuelven en espejo, un enorme abanico de cuestiones sociales. Contanos sobre ese interés primero y tu relación con los cuerpos representados.
Martin Di Girolamo: La representación de cuerpos en mi obra estuvo desde sus inicios, y antes inclusive, desde mi infancia. A los 12 años ya dibujaba y modelaba cuerpos. Mi primera muestra en el Centro Cultural Rojas fue de pinturas referidas a la estética del porno soft. La representación de los íconos del cine para adultos de los 90. Esa obra ya se enmarcaba dentro de estereotipos de belleza y eróticos de la década, estereotipos que se erigían como objeto máximo de deseo en su mundo de fantasía perfecta donde no existen los conflictos de la vida real pero que en la obra se desarrollaba una especie de tensión entre la intensidad y superficialidad de la imagen. Ningún cuerpo estaba exento de accesorios que ornamentaban, sin excepción, las pieles brillantes, envaselinadas de esas diosas fetiche. Toda esa serie erótica fue mutando cuando empezó a verse afectada por otro tipo de narrativas como en la serie “Sola” donde aparecían cuerpos bellos pero solos, tristes, lánguidas, con lágrimas y el rímel corrido, o en “Pathological Beauty,” donde los cuerpos voluptuosos de las porn stars de los 90 se transformaban en cuerpos anoréxicos con sus huesos afilados de las modelos de moda. El conflicto en los cuerpos fue evidenciándose más y se fue mostrando de manera menos elíptica hasta la producción actual. En “Stage Diving” es donde se hace más explícito.

MCB: Siguiendo con las esculturas de los cuerpos, es quizás la serie “Stage Diving” (2017) el trabajo que los presenta de forma más cruenta: son cuerpos violentados por la propia psiquis humana y por la presión que ejerce el entorno sobre ellos. Muy interesante cómo se van produciendo cambios de una serie a otra.
MDG:
Es que mi percepción hacia los cuerpos se va modificando conforme va transcurriendo la vida. Mi propia vida. El dolor se hace más presente. La propia experiencia de vida va modificando la lente con la que percibimos el mundo. Las perdidas van moldeando nuestro sentir y con ello las cosas que tenemos para “decir.” La mirada e interpretación que hacía del cuerpo a mis 20 años es muy distinta a la que tengo hoy a mis 54. Siempre trabajé en base a las emociones que me atraviesan y ya no me conmueven los cuerpos entregados al hedonismo narcisista. No me provocan ninguna reflexión diferente sobre la que no haya querido hablar en su momento. A medida que voy experimentando conflictos con mi propio cuerpo, voy desarrollando la capacidad de verlo también en otros cuerpos. Otros conflictos, otras realidades, otras perspectivas más diversas. Entre la serie de obras eróticas y las nuevas series de obras más ligados a lo social hubo un momento de quiebre importante. En 2013 dejé de hacer escultura y comencé a pintar cuadros, deconstruyendo las clásicas imágenes de chicas sexys en una trama de líneas cromáticas volviendo la obra totalmente abstracta. Con estos cuadros y unas instalaciones armadas con tiras de papel de colores hice una muestra en el Centro Cultural Recoleta que se llamó “Entro.” Ese fue un momento muy importante porque me permití jugar de manera automática tomando como “materia prima” mi producción anterior pero proyectándola a un grado de abstracción, de representación cero que me liberó de la etiqueta que había asociada a mi obra. A partir de ese momento fue como empezar de cero sobre un lienzo en blanco. Recuperé una libertad que creí que tenía pero que se había ido acartonando. Después de este momento necesité volver a la escultura pero desde otro lugar, representando otros cuerpos y en otras escalas, y empecé a concebir “Stage Diving.” Las piezas de esta muestra significaron un cambio sustancial respecto a mi producción anterior. Las obras cambiaron radicalmente la aproximación a los cuerpos además de su escala y establecieron una relación muy diferente con el espacio.

Entro, 2013. Instalación papel teñido, medidas variables. Foto: Cortesía el artista

MCB: ¿Cómo elegís los materiales y cuál es la importancia que le das al color en tus obras?
MDG: Elijo los materiales que me permitan hacer piezas “livianas” para que puedan transportarse y son básicamente los mismo de siempre, arcilla para la primer etapa de modelado y resinas epoxi y poliéster para la etapa posterior de copiado. La terminación se la doy con pinturas para la industria automotriz como esmaltes poliuretánicos y cuando son policromadas las combino con óleo y esmaltes sintéticos. El color lo utilizo cuando entiendo que le aporta al sentido de la obra, es decir, cuando es tan protagonista como el mismo volumen. No todas las obras necesitan del color. A veces el color distrae y limita la obra a lo anecdótico. Cuando percibo eso es cuando desecho el color y defino que tipo de monocromía necesito, si más neutra o menos neutra, si perlada, brillante o mate. Como en una fotografía, cuando el color no aporta es siempre mejor verla en blanco y negro.

MCB: Sería interesante conocer cómo es tu proceso creativo: si partes de los conceptos, si piensas en una determinada cantidad de obras para integrar cada serie, si vas trabajando a medida que va surgiendo la motivación. También conocer cómo te llevas con la idea de trabajar con otros, curadores por ejemplo u otros artistas.
MDG: Cuando hay determinados hechos o circunstancias que me impactan de alguna manera, es factible que despierten en mí la necesidad trabajar sobre ellos. A veces es una imagen o simplemente una frase que acciona como detonantes y me motivan para desarrollar una serie de trabajos. Casi siempre una idea me sugiere un grupo de obras que puedan abarcarla. La cantidad de obras que componen la serie va definiéndose en el proceso. Si tengo fecha de exposición, el espacio de exhibición es determinante. Concibo cada muestra como una unidad conde cada obra actúa como parte del cuerpo de la muestra en el espacio en que va a ser exhibida. Cuando logro instalarme en el tema comienza un largo periodo de búsqueda de imágenes que utilizaré como referencia. Luego elijo las imágenes que finalmente transcribiré de manera más o menos literal. La elección de la imagen es clave porque hay muchas imágenes que funcionan bien en la fotografía pero luego no funcionan en tres dimensiones. Suelo trabajar solo. Me siento cómodo trabajando solo, a lo sumo trabajar con algún asistente. Cuando trabajo con curadores suele ser a partir de una idea bastante acabada de la obra y en general en el momento de montaje.

Fabian, 2017. Resina epoxi, 97 x 30 x 25 cm. Foto: Cortesía el artista

MCB: Entiendo que para cualquier artista el espacio que contiene su obra, el montaje, el diseño curatorial es fundamental. En el caso de los escultores esto se potencia muchísimo cuando las obras invitan a ser recorridas, estableciendo una relación dinámica con el espectador. Quisiera saber la importancia de estas relaciones en tu trabajo: el espacio que contiene la obra, el diálogo con otras obras (propias o de otros artistas) y el rol del espectador.
MDG: Así es, el diseño de montaje es importantísimo, pero a veces por más que imaginemos el montaje perfecto, con la obra in situ no termina de funcionar. El espacio debe volverse a favor de la obra y eso a veces no resulta tan fácil de prever. Por eso me gusta trabajar con el curador especialmente en el momento del montaje. El espectador va percibiendo las obras ni bien entra al espacio e inmediatamente establece un recorrido visual de la muestra. Es muy importante el montaje para que ninguna de las obras pierda potencialidades y que, por el contrario, las acentúe. Es fundamental ese diálogo porque muchas veces funciona como una suerte de carrera de postas, donde una pieza “dice” lo suyo para pasar luego la posta a la siguiente pieza complementando el sentido en ambas.

MCB: Leí en una entrevista que te hicieron, algunos comentarios tuyos donde se vinculaban tus esculturas con una suerte de “inmediatez” fotográfica. Me gustaría nos ampliaras esta mirada tan interesante desde donde abordas tu trabajo.
MDG: Esa es una de las ideas centrales que aparece en mi última muestra “Get Out.” Todas las imágenes son referidas a fotografías de un instante con mucho movimiento, a diferencia de la gran mayoría de mis obras donde la representación del movimiento no es protagonista. El tema que abordé requirió que me documentara con muchas imágenes que tienen la esencia de la fotografía de reportero gráfico con mucho movimiento, captando un instante fugaz y dramático. En esta serie me interesó representar ese movimiento que sentía como uno de los componentes importante en el dramatismo de la escena. La gran diferencia en esta última producción es que los protagonistas no están posando para ser retratados sino que están en plena acción, sumergidos en su propia realidad.

Dos niños (Rio Suchiate) (detalle), 2019. Epoxi, 135 x 87 x 67 cm. Foto: Cortesía el artista

MCB: Actualmente tu serie “Get Out” (2019) se exhibe en la galería Maman. Me interesa muchísimo el título de esta presentación, “Monumentos de la contemporaneidad,” porque es una síntesis perfecta de un trabajo conceptual, ideológico que se extiende a lo largo de toda tu producción. El texto de sala destaca que construyes “monumentos contemporáneos de situaciones cotidianas aunque se difundan como excepcionales, imágenes que circulan, pruebas de violencia, muchas de las cuales quisiéramos olvidar rápidamente, que nos avergüenzan.” ¿Qué reflexiones despierta esta experiencia?
MDG: La idea del monumento, del homenaje, del retrato incluso, es efectivamente algo que atraviesa toda mi obra. En “Get Out” específicamente el acento esta puesto en una especie de homenaje a esa base social que pelea con lo que tiene y como puede contra la injusticia, la marginalidad, la opresión. Una lucha cotidiana por la supervivencia y por la dignidad. Cada obra podría leerse como un proyecto de monumento público. Tienen básicamente ese carácter y Fernando Farina estuvo muy acertado con ese término “Monumentos de la contemporaneidad.” La elección sobre a quién hacerle un monumento y a quién no, se convierte en una declaración de principios muy fuerte para mí. Necesito seguir produciendo desde la emoción que hoy está mucho más ligado a lo social, a lo colectivo. Inicialmente la muestra se iba a llamar “Viral” por el carácter viralizado que tenían las imágenes desde las que partía. Era un título que tenía pensado desde que empecé a trabajar en la serie en el 2018, pero cuando se desató la pandemia, que coincidió casi exactamente con el momento en que iba a inaugurar, pensé que no podía mantener ese nombre, porque probablemente sería leído como un título oportunista, así que decidí cambiarlo por “Get Out,” que conserva muy bien el sentido de la muestra.

MCB: ¿Cuáles son los planes para el futuro?
MDG: En este momento estoy en una etapa de aprendizaje y experimentación con técnicas de modelado en 3D. Es un terreno absolutamente nuevo para mí que intuyo con muchas posibilidades y que me está permitiendo proyectar y poder visualizar trabajos de manera mucho más ajustada con independencia de su materialidad. Es muy interesante porque podemos imaginar, concebir una obra en una parte del planeta e imprimirla en otra. Por otro lado estaba programado mostrar “Stage Diving” en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, pero por la pandemia debimos suspenderla. Espero poder mostrarla más adelante y luego llevarla a otras partes de Argentina.