Conversa, 2019. Dibujos con carbonilla sobre papel, esponjas para lavar platos, guantes negros y cables amarillos, 5,35 x 7,40 x 2,30 m. Instalación conjunta de Josefina Laratro y Eliana Heredia en R17 Experimental Zone, Berlín, Alemania. Foto: Cortesía la artista

Transitando paisajes absurdos: Una Conversación con Eliana Heredia

La artista visual Eliana Heredia, oriunda de Buenos Aires, cursó estudios en el Instituto Universitario Nacional de Arte (IUNA) y se graduó como Profesora Nacional de Escultura en el año 2000. Estudió en la Universität der Künste en Berlín (UDK), donde obtuvo en el año 2011 un máster en Artes. En el año 2017, realizó estudios complementarios en Filología Española con enfoque en Estudios Latinoamericanos en la Freie Universität en Berlín (FU). Con una mirada que contempla el trabajo con materialidades diversas de uso cotidiano—puestas en diálogo, debatiendo, generando interrogantes, cuestionando la posibilidad de comunicarse con el entorno, el espectador, el espacio y tomando a los materiales mismos como continentes de memoria—Eliana conforma puestas en escena que gravitan entre lo fantástico y lo posible, buscando siempre que convivan en armonía las distintas naturalezas.

Desde el año 2019, dirige y coordina, junto a las artistas Marula Di Como y Valeria Schwarz, el espacio no comercial R17 Experimental Zone en Berlín, donde organiza exhibiciones individuales y fomenta el diálogo entre artistas residentes en Berlín e invitados de Buenos Aires. Ha sido premiada con la beca del Fondo Nacional de las Artes (Argentina), el DAAD (Alemania) y el Kunstfonds (Alemania). Ha participado en residencias artísticas en Sudamérica y Europa, como la Maison des Cultures du Monde (Vitré, Francia) y el Atelierhaus Salzamt (Linz, Austria). Su obra se ha expuesto en museos, galerías y espacios de arte de Europa, como Bardo Projektraum en Berlín (Alemania), Museum der bildenden Künste Leipzig-MdbK- (Alemania), Casa Argentina de París (Francia), Kunst im Bauhof de Winterthur (Suiza) y Reload – Ex officine di via Ghisleri de Roma (Italia). En Buenos Aires, expuso en la galería Gachi Prieto, formó parte del equipo artístico de la Galería 713 Arte Contemporáneo e intervino la vidriera del CCEBA. Vive y trabaja en Viena, Austria.

Mientras duerme, dibujo semicírculos (detalle), 2022. Cartón, bolsas de plástico, peluca, semicírculos de cartón y textil, triángulos de plástico, placas de gomaespuma reductoras de sonido y pared amarilla, 5,35 x 7,40 x 2,30 m. Foto: Cortesía la artista

MCB:  Esta conversación tiene la particularidad de focalizar la atención en un corpus de obras-muestras desarrolladas en un mismo espacio: R17 Experimental Zone. Empecemos por saber un poco al respecto y qué impacto concreto crees que tiene el espacio que contiene las obras, tanto en ellas como en el espectador.
EH: Si, me pareció particularmente interesante tomar el espacio concreto de R17 Experimental Zone y poder mostrar la metamorfosis de ese lugar mediante la intervención artística. Mi obra consiste en gran medida en la adaptación de una idea al entorno. Lo interesante aquí, es que al mantenerse el espacio físico, la percepción de dicho espacio se profundizó, se agudizó y el foco de atención fue cambiando. Elementos como la vereda, la pared amarilla del interior, las columnas de hormigón o incluso las fachadas enfrentadas comenzaron a operar no solo como contexto, sino como materiales activos dentro de las instalaciones. Este modo de trabajo hizo que el espacio no solo contenga las obras, sino que las transforme y, a su vez, sea transformado por ellas.

Trabajar en un mismo espacio durante casi cuatro años fue un gran desafío. Compartir esta experiencia, contar el hallazgo y la historia del lugar aporta un valor agregado que vale la pena compartir. R17 Experimental Zone nació en 2019, cuando la vidriera de un consultorio en la calle Rudi-Dutschke-Straße 17, en Berlín-Mitte, se transformó en un laboratorio para proyectos instalativos y exploraciones artísticas. Entre 2020 y 2022, junto con las artistas Marula Di Como y Valeria Schwarz, dirigimos este espacio, que acogió tanto intervenciones cromáticas como instalaciones de artistas invitadas. En junio de 2023, el colectivo continuó su trabajo como proyecto itinerante con una instalación en la estación de metro Eisenacher Straße (U7), y desde octubre de 2024, la nueva sede se encuentra en Leipziger Straße 60. En esta nueva etapa se incorporó también el curador Georg Zolchow al equipo.

Desde sus inicios, el objetivo de R17 fue y es crear una plataforma de investigación artística que vincule arquitectura, obra, artista y espectador. Nos interesa especialmente la figura del espectador accidental: el oficinista, la médica, la peluquera, la maestra, el vecino, la panadera o los niños del jardín del entorno cercano. Asumimos que muchos caminan apurados, sin tiempo; por eso, incluso un segundo de atención fugaz nos resulta significativo. R17 ha funcionado y funciona como superficie y testigo de múltiples intervenciones: individuales, en dúo, en colectivo; ha albergado performances, conversaciones y colaboraciones diversas. Su principal característica como vidriera nos permite invitar a los transeúntes a detenerse—aunque sea un momento—y percibir formas, colores, sonidos, movimientos o textos. Ese intercambio entre espacio, obra y mirada construye una relación singular e irrepetible. En este sentido, R17 no es solo un contenedor de obras: es parte constitutiva de ellas. Y la experiencia compartida—entre artistas, obras y público—pone en evidencia el potencial del arte para activar lo sensible, lo cotidiano y lo urbano, especialmente en un presente cada vez más digital y distanciado.

Un mes & un color: Rosa, 2021. Papel, cintas adhesivas, telas, prensado botánico en papel rosa y plástico translucido rosa sobre el vidrio, 5,35 x 7,40 x 2,30 m. Instalación conjunta de Marula Di Como, Eliana Heredia, Valeria Schwarz. Foto: Cortesía la artista

MCB: ¿Qué ideas, búsquedas, conceptos fundamentan tu obra en general?
EH: Compongo escenas de posibles paisajes absurdos, apacibles, inquietantes y transitables. Recolecto objetos cotidianos—alfombras, esponjas de lavar platos, textiles, pelucas, óvalos de madera, cadenas, papeles plegados y guantes—y los dispongo como fragmentos de un alfabeto táctil que se superpone y repliega en planos de tensión. Mi trabajo se basa en traducir escénicamente el entorno que habito, eligiendo materiales que condensan tiempo, anécdotas y memoria latente. Los manipulo como si fueran interlocutores: los altero, los comprendo, los cuestiono y los transformo, con la intención de romper con la linealidad del lenguaje, incorporando interferencias, malentendidos y humor. La arquitectura donde trabajo se convierte también en una parte activa del proceso, como espacio de resonancia entre material, manipulación, intención y forma. Me interesa hacer visible y sonoro el silencio del mundo doméstico. Para ello, moldeo elementos hasta volverlos extraños, inquietantes, desacoplados de su función original. Su comportamiento en el espacio responde a tensiones entre cercanía y distancia, entre lo imperceptible y lo exacerbado, entre lo dicho y lo callado, lo educado y lo maleducado. Así, las instalaciones operan como relatos simultáneos, en los que estos comportamientos y tensiones conviven en paralelo, proponiendo una coreografía inmóvil de esculturas domésticas, entramada de texturas, temperaturas, olores y resonancias. Estas escenas invitan a revisar nuestras formas de comunicación, afecto y relación con el entorno material.

MCB: Conversa (2019), instalación conjunta con Josefina Laratro, pone en diálogo ese universo de los objetos cotidianos—muchos de ellos de origen industrial, tales como esponjas para lavar platos, guantes negros, cables amarillos—con dibujos en carbonilla sobre papel. Amplianos sobre este trabajo.
EH: La intención de este proyecto fue el diálogo entre dos artistas y entre dos universos materiales: los dibujos en carbonilla inspirados en encajes antiguos y objetos industriales cotidianos como esponjas, guantes y cables. La instalación se construyó a partir de paneles gráficos que colgaban como telones desde el techo y se desplegaban sobre el suelo gris, configurando un escenario teatral en el espacio arquitectónico. Las esponjas amarillas, de color estridente, dialogaban tanto con la pared interior del espacio como con los toldos de la fachada de enfrente, trazando un vínculo cromático entre lo privado y lo público. La guirnalda de guantes negros y los dibujos orgánicos de carbonilla aportaban una dinámica performativa que articulaba materialidades, líneas, colores y geometrías desde el adentro hacia el afuera, y viceversa.

Instancias de rescate, 2019. Óvalo de madera, manta, collar, guantes de látex, lupas, esponjas de lavar platos, molduras de telgopor, cadenas de metal y papel negro, 5,35 x 7,40 x 2,30 m. Foto: Cortesía la artista

MCB: Instancias de rescate (2019) se presenta como una suerte de oda contra la rutina, siguiendo un poco tus palabras. ¿Cómo representas este sentimiento con una clara propuesta reflexiva y qué interacción tiene con el espectador que observa vidriera?
EH: La instalación nació del deseo de resignificar la rutina. Quise trabajar con la sorpresa, el hallazgo y el efecto, como ejes fundamentales. Encontré en objetos como lupas, metales, pliegues de mantas, un repertorio potente para alterar la monotonía diaria. El centro de la obra fue un prendedor ampliado, que se transformó en un muestrario de rarezas. La escena se organizó desde lo fragmentario: dedos de guantes, trozos de goma espuma, cadenas, trenzas y lupas. La propuesta fue convertir lo ordinario en experiencia sensorial, con un tono lúdico y humorístico que cuestionara la linealidad y pasividad de lo cotidiano.

MCB: Anteriormente hablamos del aburrimiento, ahora pasamos a la acción de esperar. Mientras duerme, dibujo semicírculos (2022) propone un espacio reflexivo distinto. Es interesante cómo vinculas la afectividad con la paleta de colores, la economía de recursos plásticos y cómo los materiales mutan para poder generar—cuando ellos mismos no lo son muchas veces—calidez. Nuevamente me interesa saber sobre la dinámica con el transeúnte. Y nunca pregunté hasta ahora, si en realidad la sala permite acceso o es siempre desde la calle la participación del otro.
EH: La obra partió de la idea de representar la espera. Los semicírculos de cartón y textil actuaban como escudos silenciosos, dispuestos tanto en el suelo como en la pared amarilla. La trenza de bolsas de residuos, como una Cariátide protectora, absorbía los ruidos molestos y funcionaba como escultura guardiana. Placas de goma espuma acústica, una peluca y la trenza gigante formaban un escenario que invitaba a amortiguar la caída, contener el lamento y proteger. Cada material, con su sustancia y propiedad, aportaba refugio y ligereza. La instalación invitaba a transitar la espera y la protección, evocando un escenario íntimo y acogedor. En esta ocasión, y tras la pandemia, el espacio estuvo abierto al público con horario reducido. Se organizaron eventos de apertura y cierre, y la iluminación nocturna permanecía encendida hasta medianoche, extendiendo así el alcance de la instalación.

Riesgo y protección, 2021. Manijas de bolsas de papel, guantes, puntos adhesivos de color naranjas, dibujos sobre papel de calco y rollos de papel, 5,35 x 7,40 x 2,30 m. Foto: Cortesía la artista

MCB: Riesgo y protección (2021) es una instalación donde los materiales, en el contexto en que la produces, cobran un significado extra. Porque más allá de que sean de uso común en tus trabajos—papel, guantes, plásticos, entre otros—aquí se asocian a la experiencia mundial de la pandemia. Me gustaría nos contaras sobre el desarrollo de esta obra producida desde una Europa que no vivió la pandemia como se vivió, por ejemplo, en Argentina. Es interesante cómo los materiales juegan aquí un rol protagonista en el señalamiento de aquello vedado.
EH: Esta instalación surgió durante el confinamiento más estricto de la pandemia. Quise trabajar sobre la idea de barreras y límites espaciales en el espacio arquitectónico. En Berlín, en tiempos de pandemia, se popularizó el envío del supermercado a domicilio y ése se volvió nuestro contacto con el afuera. Las asas de las bolsas de supermercado se convirtieron en objeto de posible contacto/contagio con un otro, anónimo y desconocido. Con esas asas construí estructuras flexibles que dispuse en el suelo. Dibujé pliegues sobre papel de calco inspirados en vestimentas griegas, que evocaban protección, sabiduría y heroísmo. La disposición de los dibujos, los guantes y los puntos naranjas pretendían evocar la dispersión y la tensión entre lo inofensivo/lo peligroso en un espacio que acotaba y seccionaba nuestra circulación cotidiana.

MCB: La instalación conjunta Corporis et levitatis (2022), junto con Carla Bertone, es buen ejemplo para que nos hables de los materiales que en general se hacen presentes en estas series y, además, abordar el tema de sacar la pintura del plano al espacio. Contanos de este trabajo y las materialidades que eliges en general. Aquí tenemos una pintura sobre bastidor romboidal y cuadrado, papeles de color cuadrados, semicírculos de madera, listones de madera y telgopor, entre otros.
EH: El trabajo conjunto con Carla Bertone buscó llevar la pintura fuera del plano y transformarla en una experiencia espacial. Descorporalizar la bidimensionalidad fue nuestro punto de partida. Replicamos colores y formas, las convertimos en volúmenes ligeros y las articulamos con materiales como papeles plegados, semicírculos de madera, listones y telgopor. La fragmentación del color en pequeñas partículas proponía una nueva lectura sobre la presencia y la ausencia material del color.

Un mes & un color: Verde, 2022. Cartulinas de diferentes verdes, telas verdes y plástico translucido verde, 5,35 x 7,40 x 2,30 m. Instalación conjunta de Marula Di Como, Eliana Heredia, Valeria Schwarz. Foto: Cortesía la artista

MCB: Una serie compleja, que quizás necesite más atención en el desarrollo es Un mes & un color (2021–22), la cual se manifiesta en sus distintas variantes cromáticas. Contanos sobre la serie en general y sus “fases” de color. Además, es muy interesante que, una vez más, hayas trabajado la serie en conjunto con otras dos artistas: Marula Di Como y Valeria Schwarz.
EH: Un mes & un color se compone de un grupo de instalaciones que tuvo como objetivo ampliar la experiencia del color, pensándolo no solo como percepción visual sino como producto cultural, simbólico, emocional y escénico. Cada fase cromática reconfiguró la sala y propuso una nueva narrativa.

Un mes & un color: Rosa (2021) se compuso en papel, cintas adhesivas, telas, prensado botánico en papel rosa y plástico translucido rosa sobre el vidrio. La intención de esta intervención fue usar el color rosa para generar una atmósfera de intimidad. Los papeles de color rosa, que trazaban diagonales en el piso y en la pared amarilla, así como los semicírculos de cartulina rosa dispuestos en el suelo y el filtro translúcido de color rosa colocado sobre el vidrio, tamizaban la luz ambiental y desdibujaban los contornos de la arquitectura. Las diagonales de la cinta de color magenta y del papel en el suelo proponían nuevos caminos de circulación y nuevas vistas en un espacio ya conocido. A su vez, dos marcos con flores prensadas, refrescaban memorias afectivas. El rosa, tono históricamente asociado con la sensibilidad, la delicadeza y el cuidado, aquí se reivindica como signo de generosidad empática entre mujeres. La pieza invita a pensar la arquitectura como una superficie magnética, donde se propician encuentros, afinidades y se narran historias de afecto y cooperación.

Un mes & un color: Rojo (2022) estaba trabajada en tela roja de 50 metros, sogas rojas y alfileres de gancho. El propósito de esta intervención fue evocar la inestabilidad y sugerir una geografía amenazante mediante el uso de un material principal y el color. El desafío de la obra consistió en sostener una tela roja suspendida en el aire. Las sogas y los alfileres, como puntos mínimos de anclaje, reforzaban la idea de sostener lo insostenible con recursos mínimos, el rojo interpelaba el peligro y la urgencia. En su conjunto, la puesta invitaba a repensar la noción de incertidumbre, riesgo y la importancia de los gestos mínimos—como pequeños ganchos y nudos—quienes pueden convertirse en piezas fundamentales para sostener y mantener algo circunstancialmente en pie.

En Un mes & un color: Blanco (2022) trabajamos con archivadores blancos de oficina, telas blancas y papel blanco. Esta obra tuvo como propósito superponer mundos de sentido asociados al blanco. La elección del blanco—por un lado, representado por archivadores blancos de oficina y papeles—evocaba la burocracia, el orden, la pulcritud y la disciplina. Por otro lado, los textiles de distintas calidades—opacos, translúcidos y calados—respondían a la fuerza de la emoción, el impulso y el movimiento, inspirados especialmente en la escultura barroca El éxtasis de la beata Ludovica Albertoni, de Gian Lorenzo Bernini. Los monolitos erigidos a partir de archivadores blancos, los paños colgados de la pared amarilla y la disposición en el suelo de los papeles—plegados, enrollados y apilados—evocaban rincones del sarcófago de la beata, aportando ritmo y dramatismo. Las evocaciones que representa el blanco, en su aparente simplicidad, revelaba en la instalación matices de profundidad y contradicción entre lo racional y lo pasional.

Finalmente, Un mes & un color: Verde (2022) fue una instalación compuesta por cartulinas de diferentes verdes, telas verdes y plástico translucido verde. La idea de esta obra fue mezclar un color sin pincel, ni paleta. El desafío consistió en lograr la fragmentación del color verde en su máxima expresión industrial y así cuestionar la tradición pictórica. Para dicha instalación nos propusimos empapelar el espacio y eliminar así, sus ángulos y aristas. La arquitectura se volvió blanda, envolvente, el suelo se percibía cálido y columnas parecían imperceptibles en el espacio.

Un mes & un color: Rojo, 2022. Tela roja de 50 metros, sogas rojas y alfileres de gancho, 5,35 x 7,40 x 2,30 m. Instalación conjunta de Marula Di Como, Eliana Heredia, Valeria Schwarz. Foto: Cortesía la artista

MCB: Tengo entendido que planeas abrir un nuevo espacio en Viena, donde te propones seguir motivando el intercambio cultural entre las ciudades que calificas como favoritas: Buenos Aires, Berlín y Viena. Contanos sobre este proyecto.
EH: Sí, estoy buscando un espacio para desarrollar mis proyectos y para compartir proyectos con otros. Lo curioso de esta búsqueda es que se complementa perfectamente con el abordaje a mi propia obra. Camino por mi nuevo barrio, Leopoldplatzt, y observo las vidrieras abandonadas, los cordones rotos, la tipografía gastada de los carteles, los patios internos, los árboles y las esquinas etc.—y visualizo intervenciones posibles. Esa lectura oblicua del entorno me motiva a gestar nuevos proyectos instalativos. Mi deseo es seguir propiciando un diálogo entre Buenos Aires, Berlín y Viena—tres ciudades que considero parte de mi historia vital y afectiva. Me gusta decir que son mis ciudades favoritas, porque allí vive mucha gente querida, que quiero volver a ver.

En cuanto a mis proyectos artísticos estoy muy interesada en dos temas en especial. Uno es el sueño, entendido como experiencia fisiológica y como arquitectura simbólica. Me interesa pensar en las etapas Nrem, así como también en la escenografía del sueño: la manta arrugada, la almohada, la melatonina, el insomnio, la luz y las sombras de un velador en la oscuridad etc. En mi búsqueda de imágenes sobre este tema me interesaría fusionar la arquitectura modernista edificada en Brasilia, en Buenos Aires y en Montevideo, porque pienso que aquí se condensa la utopía del progreso, qué podemos también asociar a la idea de anhelo, cómo a su vez al estancamiento de un desarrollo que quedó adormecido/detenido en el tiempo. Me gustaría con este tema armar una instalación en el espacio, donde quizás la maximizada caja de melatonina se vuelva el habitáculo de los dibujos, o quizás algunas formas de la sede del Congreso Nacional, Oscar Niemeyer se vuelven veladores encendidos en la oscuridad. Otro tema que me interesa abordar, es la comunicación pero esta vez desde los sistemas de comunicación y autorregulación que existen para personas neurodivergentes. Es un tema fascinante, lleno de imágenes para elaborar. El lenguaje de señas, el uso de pictogramas con el sistema PECS, la ecolalia (repetición automática de palabras), las estereotipias/stimming (self-stimulatory behavior—movimientos o sonidos repetitivos), etc. Son lenguajes que priorizan la claridad del símbolo, la repetición, la economía de medios. Quisiera trabajar con estos elementos desde una perspectiva artística y evocar los usos de las imágenes en tiempos medievales, donde los principales métodos de comunicación también eran las imágenes.

En mis cinco primeros meses en Viena ya he podido tomar contacto con algunos artistas, gestores culturales locales que trabajan con conceptos parecidos al mío. Es decir con personas que les interesa el diálogo transversal en el mundo del arte y la promoción de espacios de intercambio. Está planeada una cooperación con el espacio philomena+ art & architecture platform. Por otro lado, participo en las agrupaciones Saloon Berlín y Saloon Wien, donde presentaré mi trabajo en un estudio abierto en abril 2026.