Adriana Antidín, nacida en Buenos Aires, es Profesora Nacional de Pintura y Escultura de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Entre 2004 y 2018 se desempeñó como asistente en el taller de la artista Nora Correas. Fue asistente curatorial en Muntref, Sede Hotel de Inmigrantes, así co-curadora de algunas muestras en W-Galería. Colabora en el área de archivo y en la publicación del Centro Argentino de Arte Textil. Desde el año 2001 su trabajo—fuertemente vinculado a la observación de la naturaleza, en especial a los organismos microscópicos, estableciendo un paralelo con los comportamientos humanos—ha sido expuesto en diversas instituciones, galerías y espacios culturales tales como la Alianza Francesa, la Casa de la Cultura de Vicente López, la Quinta Trabucco, el Centro de Arte Contemporáneo–Chateau Antonio Seguí, Córdoba, el Centro Cultural Coreano, la galería Ruth Benzacar, la Bienal de arte textil en el Museo Sívori y el Centro Cultural Recoleta, entre otros. Además, ha sido seleccionada para participar en la 16ª y 17ª Trienal Internacional de Tapices en Lodz, Polonia, en 2022 obtuvo el Primer Premio en técnicas clásicas en el 27° Salón de Arte Textil, en el Museo Eduardo Sívori y en 2016 recibió el Primer Premio en el Salón Nacional de Artes Visuales (Textil), Palais de Glace. Vive y trabaja en Buenos Aires.

María Carolina Baulo: Empecemos por un acercamiento a la mirada que ejerces sobre la naturaleza, en especial sobre ciertas “sociedades microscópicas” donde estableces un vínculo con las sociedades humanas.
Adriana Antidín: Gran parte de mi trabajo se enfoca en la naturaleza y más precisamente en un acercamiento al microscópico mundo de los artrópodos y de los hongos. En sus acciones encuentro un reflejo de las relaciones humanas. Cada pieza que construyo—donde recreo sus modos de vida, vínculos, cambios o estrategias, como la manipulación y el engaño—funciona como una alegoría de nuestra sociedad en su complejidad, en donde temas como la vida y la muerte, el orden, el caos, lo repentino e irreversible, la permanencia, el cambio, la destrucción o la reconstrucción están presentes. En algunas obras aludo directamente a la relación ser humano-naturaleza, con piezas que refieren a desastres ecológicos, la ingeniería genética, el uso de agentes biológicos, la desaparición de especies o el impacto de la actividad humana sobre los ecosistemas. Me interesa trabajar con problemáticas que nos atraviesan como habitantes de este mundo, muchas veces desde una perspectiva que interpela lo cercano, lo cotidiano. Y trato de hacerlo mediante obras que tiendan en su materialidad hacia una búsqueda de la belleza y que inviten a la reflexión.
MCB: Me interesa mucho en una obra cuando la simpleza de la resolución formal, guarda detrás un contenido fundamentado. Caja de música (2004) parece ser el caso de esos trabajos que en su disposición aparentemente caprichosa, guarda entre los objetos domésticos que integran la instalación, un relato íntimo. Hablanos de esta obra exhibida en el Centro Cultural Recoleta.
AA: Caja de música forma parte de una serie de trabajos que desarrollé utilizando muebles domésticos, los cuales intervine alterando algunas de sus funciones. En este caso, rescaté una antigua mesa de luz a la que le incorporé un motor, visible al espectador—esta fue una decisión influenciada por mi interés hacia la obra de la artista alemana Rebecca Horn. Este mecanismo permitía que el objeto girara en el sentido de las agujas del reloj, mientras un velador fijado a la mesa y siempre encendido, acompañaba el movimiento iluminando por sectores la habitación. En este caso el mueble funciona como una caja de música sin melodía: un dispositivo cuya música es su propio movimiento. La repetición silenciosa suspende la función original de la mesa de luz para convertirla en un mecanismo contemplativo. En ese desplazamiento de sentido es donde empieza a aparecer la carga más íntima de la obra. Estas instalaciones que tenían como protagonistas habitaciones y muebles, están profundamente ligadas a un momento difícil de mi vida como fue la muerte de mi madre. Por lo tanto, están dotadas de un carácter más personal, intimista y autorreferencial, y aluden a temas como la soledad, la ausencia o a los objetos como testigos silenciosos de nuestra vida, impregnados de recuerdos. A nivel formal, se trata de trabajos simples en cuanto a su materialidad, pero cargados de contenido emocional y simbólico.

MCB: Con La última muda (2007) comienzas una nueva etapa; paradójicamente ese “último estadío” al cual da nombre la pieza, es un nuevo comienzo para tu trabajo. Contanos sobre este cambio, cómo se incorpora el textil y cómo lo trabajas. Tengo entendido que fue, además, una instalación que formó parte de las obras seleccionadas en el Salón Nacional de Artes Visuales, Palais de Glace.
AA: Esta pieza marca un punto de inflexión en mi producción. Si bien desde lo textil ya venía incorporando el bordado en algunos trabajos, esta fue la primera obra tejida y pensada con un enfoque escultórico. Está compuesta por dos formas tejidas en lana, una negra y otra gris, que suspendidas del techo evocan capullos de polillas. Para su ejecución, utilicé una estructura interna de aluminio que funcionó como telar, permitiéndome tejer directamente la forma sobre ese armazón. La última muda representa un momento final de cambio, es el cierre de un ciclo en donde la larva culmina su crecimiento y da paso a esta nueva etapa que la convertirá en una polilla adulta. Dentro del capullo, las partes del cuerpo de la oruga se descomponen y reorganizan, dando origen a una mariposa nocturna. Y ese momento de espera y de quietud aparente, en donde el cambio ocurre en silencio y sin testigos, es el que intenta reflejar esta instalación, aludiendo a la fragilidad y al tiempo que coexisten en todo proceso de transformación. La obra formó parte de las seleccionadas para integrar el Salón Nacional en la categoría Nuevos Soportes e Instalaciones en el año 2007, siendo la primera vez que mi trabajo era elegido en este certamen, lo cual significó un importante impulso en ese nuevo camino que estaba empezando a recorrer.
MCB: Con Entre la mudanza y la permanencia (2008) das un paso más hacia esa investigación tanto conceptual como material: lana, aluminio, poliestireno expandido conforman una escultura textil, blanda, expuesta en la Quinta Trabucco y en el Salón Nacional de Artes Visuales, Palais de Glace. Amplianos.
AA: Entre la mudanza y la permanencia sigue la línea de investigación del trabajo anterior pero presenta algunos aspectos más complejos que La última muda, no solo por la forma elegida sino también por lo que implicó su resolución técnica. La obra representa el instante en que una larva, en este caso de una mariposa, comienza su transformación para entrar en la etapa de crisálida. Los apéndices negros, que aún conserva de su aspecto larval, reflejan ese estado de transición, en donde el cuerpo suspendido se tensiona y pelea por desprenderse de lo anterior. Es un momento límite, el cuerpo aún no ha cambiado del todo, pero ya no es lo que era. Construida en lana y tejida sobre una estructura interna de tela, la pieza cuelga del techo, evocando esa transición y tensión. Entre la mudanza y la permanencia captura como en una pausa visual, ese instante en donde lo que fue, convive todavía con lo que está por venir, e invita a pensar sobre los procesos lentos, invisibles y profundos—aquellos que, como en la metamorfosis, requieren espera y transformación desde adentro.

MCB: Tu interés por el mundo vegetal y los insectos muy especialmente, nos acercan a estos bichitos que todos asociamos, por su profundo proceso de transformación, con un renacer que filosóficamente y metafóricamente nos señalan un repensarnos en el mundo que habitamos y cómo impactamos en él, y viceversa. La teoría del caos (2011) integra tela y madera conformando módulos de origami 3D. Fue exhibida también en importantes salones como el Salón de Tapiz del Museo Eduardo Sívori.
AA: La elección de la Polythysana apollina, una especie de polilla chilena, responde a la intención de representar visual y metafóricamente, el efecto mariposa, idea central en la teoría del caos, que plantea cómo una mínima alteración en un sistema puede desencadenar consecuencias enormes e impredecibles, recuerda aquella frase que dice “El aleteo de una mariposa en un lugar podría, con el tiempo, provocar un huracán en otro punto del planeta.” Este trabajo tiene su origen en el terremoto y maremoto que sufrió Japón el 11 de marzo de 2011, con una magnitud de 9,1, el cual me produjo un gran impacto y me llevó a reflexionar sobre la fragilidad del ser humano frente a lo imprevisible y devastador que puede ser el poder de la naturaleza. En La teoría del caos construyo meticulosamente la forma de la polilla con rectángulos de tela plegada con una técnica que responde a un arte tradicional japonés. En su aparente simpleza, esta pieza no solo alude al lugar de la catástrofe desde su procedimiento, sino que establece con el título un juego de tensión entre el orden y el caos.
MCB: El traje nuevo del emperador (2013) parte de un cuento de Andersen. Lamé, cordones dorados y madera integran una instalación exhibida en el Salón Nacional y en el Centro Cultural Recoleta. Contanos cómo se refleja el relato del cuento en tu obra.
AA: Esta instalación toma como punto de partida el cuento del escritor Hans Christian Andersen y lo recrea. En ella podemos ver una cruceta de madera—como la que utilizan los titiriteros pero a mayor escala—que nos sugiere una figura invisible pero presente que maneja lo que se encuentra bajo los hilos dorados que caen de los cuatro extremos de la estructura. Sobre el suelo, se encuentra un grupo de arañas que, como figuras inmóviles, están representadas en la postura que adoptan al morir de manera natural. Estas criaturas asociadas al tejido, aquí parecen haber sido vaciadas de su propia capacidad de tejer. Los hilos dorados que remiten al traje del emperador—un atuendo inexistente—nos indican que lo que brilla puede ser puro artificio. El traje nuevo del emperador plantea un escenario en el que lo visible y lo invisible, lo material y lo imaginario se entrecruzan para llevarnos a pensar en temas como el engaño, la manipulación, la falta de pensamiento crítico y el poder.

MCB: Con Lonomia obliqua (2016) obtienes el Primer premio del Salón Nacional Textil. Es muy interesante que una pieza que se presenta “amigable,” tiene por objetivo despertar conciencia en el espectador; combina hechos reales con otros potenciales que en gran parte derivan de la manipulación del hombre sobre la naturaleza. Muchas veces querer tocar, probar, intervenir en lo desconocido, no es necesariamente la mejor idea. Hablanos de esta pieza donde es tan importante la parte comunicativa que se establece con el que observa, a través del arte.
AA: Esta obra, que reproduce a la Lonomia obliqua a gran escala, surge a partir de una nota periodística que relataba la muerte de un niño mbyá guaraní en Misiones después de haber estado en contacto con una de estas orugas venenosas. La pieza, por su tamaño y ejecución no solo visibiliza a esta oruga, sino que también la presenta como un símbolo de alerta. Bordada íntegramente con cuentas y recubierta de espinas realizadas en tela y alambre que aluden a su peligrosidad, se muestra como algo atractivo. Decidí acompañar la obra con un texto tomado de una revista de medicina para brindarle al observador un contexto específico. En la pared podía leerse información sobre los riesgos asociados a esta especie y algunas de las causas que han ocasionado su migración: como por ejemplo la deforestación o la eliminación de predadores naturales. Lonomia obliqua busca activar la comunicación con el espectador, captando su atención para invitarlo a reflexionar sobre cómo interactuamos con lo que no conocemos y cuál es el impacto de nuestras intervenciones en la naturaleza.
MCB: Aunque de manera distinta, tanto Cordyceps ignota II (2017)—pieza que recibe una mención en el 25° Salón de Arte Textil. Bienal 2016-17 (2017)—como Dispersión (Fusarium oxysporum) (2018) son trabajos que subrayan la toxicidad de ciertas influencias y manipulaciones pero también cuestionan la presencia de cierta belleza siniestra en mucho de lo que nos rodea. Está claro que en toda tu obra se va tejiendo una trama donde la invitación a la reflexión es permanente. Hablanos de estos trabajos, sus materialidades y conceptos.
AA: Cordyceps ignota II toma su nombre de un hongo de tipo parásito que se aloja en insectos y artrópodos. Este hongo, una vez establecido en el cuerpo del hospedador, busca controlarlo absolutamente transformando sus tejidos y sus órganos, manipulándolo hasta que sufra un cambio permanente de forma, asegurándose así, la distribución de las esporas propagadoras de la infección. La obra representa el momento en que el parásito ha tomado el control de una tarántula, la cual realizada en piel sintética, es presentada invadida y manipulada por el hongo, que ha comenzado a emerger en prolongaciones bordadas transformando al artrópodo en otra cosa. Es decir, la araña ha sufrido una transfiguración. Esta pieza opera como una alegoría de la manipulación, de cómo ciertas influencias pueden alterar nuestras decisiones o formas de vida. En el caso de Dispersión, está inspirada en la forma del hongo Fusarium oxysporum, que es conocido por atacar el sistema vascular de las plantas y, en ciertas cepas patógenas, por su potencial uso como agente de guerra biológica, debido a su capacidad para devastar cultivos estratégicos como el banano, provocando la enfermedad de Panamá. En la obra utilizo el lente del microscopio como herramienta para revelar lo micro a lo macro: representando un organismo usualmente invisible a nuestros ojos que, silenciosamente, se expande hasta provocar un colapso estructural. Construida en tela y bordada con lentejuelas, Dispersión transforma lo biológicamente “dañino” en una pieza que se propaga en la pared para ser contemplada. La obra no solo remite a los peligros de la manipulación de agentes biológicos como armas, sino que también intenta preguntarnos si ¿puede existir belleza en aquello que también destruye?

MCB: Y si venimos hablando de una toma de conciencia sobre nuestros vínculos personales y su proyección en la forma en qué nos vinculamos con el entorno, El mundo de fuego (2017)—objeto textil expuesto en Museo Central de Textiles de Lodz en Polonia y en el Centro de Arte Contemporáneo Chateau Antonio Seguí de la provincia de Córdoba—nos traen en forma de un manto acogedor, la perspectiva de una catástrofe.
AA: La obra toma como punto de partida el concepto del Reloj del Apocalipsis, un reloj simbólico creado en 1947, en donde se representa a la especie humana a “minutos de la medianoche” frente a inminentes catástrofes globales como una guerra nuclear, el colapso climático o cualquier evento que provoque un daño irreversible. El mundo de fuego es una pieza realizada en tela de tapicería, que recrea la forma de un volcán. Sobre su superficie bordé pequeñas cuentas plásticas para conformar los diferentes continentes. Con una visión apocalíptica, el mundo es representado como la lava que emerge de ese gran volcán. Las técnicas de bordado y costura aplicadas laboriosamente se presentan antagónicas al proceso destructivo del fuego, por lo que mediante este acto intento aludir a la ambivalencia entre la construcción y la destrucción, entre la creación paciente y el desastre repentino. El mundo de fuego es una reflexión sobre la fragilidad de nuestro tiempo, marcada por tensiones sociales, y otras amenazas persistentes y busca traducir, desde el lenguaje textil, las inestabilidades de una época que se balancea constantemente al borde del colapso.
MCB: Me gustaría degustarían dos piezas que de alguna forma reflejan un estadío más profundo de tu mirada reflexiva natural, expresada a través de las obras. Porque en Custodio I (2024), un objeto textil en lana y aluminio, un poco regresas a esos primeros trabajos con los capullos, pero de manera más elaborada, y en Inteligencia natural (2024–25) un tapiz de grandes dimensiones, propone un mapa evolutivo de las mariposas, trabajado en lana y acrílico; un verdadero trabajo de investigación ilustrado. Hablemos de ellos.
AA: En Custodio I retomo la idea de la crisálida como depositaria de uno de los procesos de transformación más misteriosos de la naturaleza como es el de oruga a mariposa. En este caso, a diferencia de aquellos primeros trabajos en los que tejía directamente sobre la estructura de aluminio, el tejido lo realicé en telar y luego lo monté sobre el soporte. En esta obra el foco está puesto en las estrategias de supervivencia. Presentada en su etapa de quietud aparente, la crisálida permanece inmóvil externamente, mientras internamente se desencadenan complejos procesos de cambio. Mientras permanece vulnerable frente a sus depredadores, necesita camuflarse con el entorno, custodiando así que ese cambio interno suceda. A través de este macro acercamiento, el trabajo pretende aproximarnos a ese pequeño mundo, para detenernos a contemplar la potencia latente que habita en los procesos invisibles, repensando formas de sobrevivir en la complejidad de un mundo presente que nos expone y nos desafía constantemente.
Pasando a Inteligencia natural, en este tapiz tejido y bordado reconstruyo y narro visualmente algunos eventos de la historia evolutiva de estos pequeños insectos que han sido afectados por acciones humanas y en los que intentamos encontrar formas de reparar esos daños. Estudios recientes estiman que hace unos 100 millones de años, un simple cambio en el ciclo de vuelo de las polillas dio lugar a la aparición de las mariposas en lo que ahora es América del Norte occidental o América Central. Es por esto que la narración comienza sobre el mapa de América. De allí elegí a la mariposa monarca que presento en tres etapas de su ciclo de vida. Conocida por su increíble migración masiva, aunque ninguna de las monarcas ha estado antes en su destino, sabe encontrar el bosque exacto en el que nacieron sus antepasados. En la obra, esas mariposas que emprenden su viaje se funden en un rojo que nos alerta sobre la búsqueda de nuevos lugares para migrar debido a los cambios en las temperaturas y la desaparición de su alimento por el uso de herbicidas. En el plano central se representa el emblemático caso de la polilla Biston betularia en la Gran Bretaña del siglo XIX. Los elevados niveles de contaminación del aire cargados de hollín durante la Revolución Industrial llevaron a la polilla típica (white peppered) a mutar en una variante de polilla carbonaria (black peppered) para reducir su mayor vulnerabilidad a la depredación a la que había quedado expuesta. Tras la legislación anticontaminación la polilla típica volvió a prevalecer. Y por último podemos ver a la mariposa azul de Xerces, considerada la primera mariposa en extinguirse a causa del desarrollo urbano humano. Como una manera de restaurar esta pérdida, recientemente se reintrodujo una especie “sustituta” compatible, que intentará revivir y reconstruir aquella función del ecosistema que se perdió con la desaparición de la mariposa azul. Estos insectos desempeñan un papel central como indicadores de la salud de un ecosistema. Perder una pieza del rompecabezas que comprende la diversidad de seres vivos o alterar alguna de sus funciones requiere a futuro, de procesos de reconstrucción frente al desequilibrio que se pueda generar. Inteligencia natural, por un lado, alude a la naturaleza, que encuentra soluciones a los problemas que le generamos y por otro lado es un llamado a pensar críticamente y comprender que las acciones humanas en la biodiversidad deben tender a la conservación de la naturaleza de la que también somos parte.

MCB: Estamos promediando el 2026; contanos lo que se viene.
AA: Se vienen más meses de trabajo, de seguir desarrollando y profundizando en estos temas que tanto me interesan, buscando nuevas formas de abordarlos, lo cual es un desafío constante. A su vez, esto implica investigar más y continuar observando e indagando en la naturaleza que nunca deja de sorprendernos.

