Tajante, 2019. Terciopelo, raso, chifón, cosidos y bordados a mano, 1.2 x 0.8 m. Foto: Matias Roth

Sensualidad 3D: Una Conversación con Eugenia Streb

Argentina pero con gran parte de su vida transcurrida entre tres países—Estados Unidos, Brasil y Argentina—Eugenia “Genia” Streb, se formó como arquitecta en Buenos Aires y completó un posgrado en Szeczin/Polonia (1986). Apasionada por el dibujo, su interés deriva con el tiempo en las artes plásticas en general, participando de variados talleres de formación con artistas de reconocida trayectoria, entre ellos Juan Pablo Renzi, Yuyo Noé, Nora Correas, Fabiana Barreda, Andrea Moccio y Chiachio-Giannone; la parte teórica se suma a la práctica con la realización de cursos complementarios en semiótica con Marta Zatonyi y estética con Elena Oliveras. La obra de Eugenia Streb toma el espacio con esculturas blandas, orgánicas, coloridas y muchas veces cercanas a cierto grado de abstracción que le aportan una interesante cuota de ambigüedad—ampliando el territorio del significante—y de erotismo. Un trabajo que logró ser exhibido en museos nacionales, galerías y participar tanto de muestras individuales como colectivas en espacios tanto públicos como en interiores poco convencionales. Un trabajo que se amolda al continente que lo hospeda y lo resignifica.

Herida, de la serie “Lienzos/Geishas,” 2017. Seda, chifón, goma y espuma sobre bastidor, 1.2 x 0.9 m. Foto: Matias Roth

María Carolina Baulo: Tu obra tiene una fuerte impronta femenina. Sin caer en el término “feminista,” es claramente manifiesto que las esculturas blandas, las formas eróticas, el color, remiten a cuerpos que inmediatamente construyen en la mente del observador un universo femenino. Algunas de tus series son buenos ejemplos para que nos hables de esto que planteo. Tomemos las obras de “Lienzos” (2017/19), exhibidas en el descanso de la escalera del Centro Cultural San Martín.
Eugenia Streb: Tengo un modo intimista de manifestarme y lo hago a través de la obra. El conjunto de obras en el Entresuelo de El Cultural San Martín, componen un conjunto de esculturas blandas que emergen del plano como volúmenes sensuales y se suceden aleatoriamente. Conforman un recorrido lúdico en color y formas en el que subyacen vivencias personales. Me interesa incorporar lo aleatorio en estructuras definidas. La condición femenina que observo y transformo a partir del cuerpo, lo blando, lo orgánico, la seducción. Elaboro a partir de sugerir lo táctil desde lo visual, el brillo y la textura de las telas e hilos. A través del color se cruzan reflexiones sobre nuestra identidad como seres emotivos y nuestra condición orgánica como seres vivos. Orgánico como pertenencia y rechazo. Orgánico como vulnerable, erótico y aleatorio. La pasión es el motor de dirección, entendido como el interés por conocer, experimentar, entender en un mundo en el que el “otro” existe, importa y es distinta/distinto. Integran también la serie “Lienzos” ocho obras con formato bastidor, son telas montadas a las que llamo “Geishas” que son las geishas occidentales, con toda la carga de las geishas: bellas, cuidadas, educadas para ser miradas y para servir. Colores, telas, hilos, texturas, brillos y opacidades se ensamblan, se reciclan y toman otro significado en una forma nueva, inesperada. Telas, que construyen abrigo, identidad, código, sugestión. La materialidad es uno de los ejes de mi trabajo. Me interesa investigar diferentes materias encontrar un lenguaje único, escalas, alterando su cotidianeidad. La técnica que utilizo para armar y ensamblar las telas es la del quilt revisitada. Las ensamblo cosiéndolas a mano. Con las telas retomo el concepto de reciclaje.Las intervengo con la técnica de bordado como si fuera un lápiz, dibujo sobre ellas contrastando y superponiendo figuras que no le son propias a las telas y ni a las formas. Las líneas que cruzan las piezas dibujando otras figuras y el capitoné alteran las formas orgánicas sobre las que se instalan. Líneas bordadas cuya completud está ausente.

Diva, 2018. Raso, seda, algodón, guata, vellón, cosidos y bordado a mano, 1.7 x 1.4 m. Foto: Matias Roth

MCB: Floripondios (2012), Racimos (2004) y Cocoons (2004) despliegan una variedad bien característica de los materiales que eliges. Contanos sobre estas elecciones y cómo los trabajas acorde al espacio que contiene las obras.
ES: Racimos fue una instalación para el Centro Cultural Konex, se llamó “Transabasto,” dentro del galpón que ya hoy está bastante reciclado. En ese momento estaba investigando el trabajo con resina y sus posibilidades de incorporar elementos diversos a la materia. En este caso me entusiasmé con la base de las botellas de plástico que tienen forma de flor, que no sólo me pareció lindo sino que me permitía este mensaje que es recurrente en mi obra, el plástico naturalizado como algo natural, que valga la redundancia. La base de la botella como flor calzada sobre esferas de resina armando un gigante racimo de flores rosas. Lo trabajé como objetos que habían goteado del techo que se hallaba perforado, estos elementos extraños, bellos y coloridos a la vez. Tanto Floripondios como Cocoons son instalaciones tejidas a mano. La primera con cinta metalizada en variantes de verdes vibrantes, formando una gran flor que evoca al mundo vegetal, vital. Flor que se hace fruto y el fruto es vida. La segunda que es anterior con tubo para suero, evocando una forma vegetal de material inorgánico que envuelve y abraza como un parásito a la palmera.

MCB: Manzanas Caídas del Cielo (2011/15) transforma en 3D un trabajo que antes estaba en el plano de la pintura. Aquí la instalación se constituye de materiales más rígidos tales como la resina con fibra de vidrio y el hormigón. ¿Qué nos podes decir de esta experiencia?
ES: La instalación de las manzanas Caídas del Cielo, como si el fruto fuera un regalo de la vida, gratuito y gozoso. Tanto que damos por garantido en todo sentido, incluyendo normas y mandatos. Nacieron como culminación de una serie pictórica que había desarrollado durante algunos años y que me permitió pasar al espacio, algo que como arquitecta me genera mucho placer. Fue la primera vez que trabajé con resina poliéster con fibra de vidrio, material muy versátil, de inspiración Pop estas manzanas (Oldenburg como referente) me dieron la posibilidad de poder expresarme en 3D. A partir de un molde único reproduje 6 manzanas iguales pero de geometría irregular que permite, al cambiarlas de posición, generar distintos ángulos—no se ven iguales aunque lo sean. Pude potenciar lo sensual en un material duro. Luego me las pidieron para un espacio público en la ciudad y las desarrollé en hormigón para que resistiesen vandalismos y fueran seguras. Muy gratificante la experiencia de ver cómo la gente se entusiasma con lo insólito y lúdico, como son estas gigantes manzanas que aparecieron de pronto en la plaza. Pasaron a ser un lugar de encuentro, un mojón. Aquí el arte juega otra partida, se incorpora a la cotidianeidad de las personas (Bauhaus como referente).

Racimos, 2004. Plástico y resina poliéster, diametro 0.8 m. Foto: Cortesía la artista

MCB: Fueron varias tus intervenciones en los jardines del Museo de Arte Español E.Larreta, todas ellas con la particularidad de ser cien por ciento a la intemperie. Larvas y Líquenes (2019) y Extraños Orgánicos (2018) fueron las obras que participaron oportunamente. ¿Cómo cambia la perspectiva pensar en obras que quedarán meses sometidas a las inclemencias del tiempo?
ES: Extraños Orgánicos es una instalación de seres plásticos, como aliens pero orgánicamente integrados al jardín del Museo Larreta. Larvas y Líquenes, instalación realizada en referencia directa a larvas y líquenes ensamblándose por forma a dichas biologías y resaltando como incluso en el mundo natural juegan su rol por color y resultan “decorativas.” Celebran el tejido de la vida. Humanidad versus Naturaleza. Ambas instalaciones son tejidos de cinta plástica a crochet. Estas instalaciones expresan la contradicción al ubicarse en espacios exteriores, jardines como si fueran un elemento natural pero son de plástico. Material no biodegradable que resiste perfectamente las inclemencias del tiempo, se mantienen con una limpieza sencilla. Al ser tejidos se mueven con el viento, cuelan el agua, funcionan orgánicamente con el exterior.

MCB: Concubinas (2019) presenta el caso opuesto: intervención site-specific en el ascensor de la Fundación OSDE, con obras contenidas en un espacio tan poco convencional para ser soporte de obras de arte como es un ascensor.
ES: El ascensor me vino como anillo al dedo como espacio, lo traduje directamente a un mandato tan heredado y presente sobre el que trabajo para liberar del condicionamiento arbitrario a la apertura. Lo sintetizo en el escrito que hice para la ocasión: el ascensor al fondo aparece oscuro, es donde elijo decir aquí vivo. Inesperadamente la antropomorfia de las concubinas estalla como una llamada en la penumbra íntima de la cabina. Concubinas cómplices con un destino común. Pétalos como labios se abren, almohadones líquidos avanzan voluptuosamente. Presencia invitación juego. Silencio y emoción contenida por un patrón de conducta femenino heredado como mandato. El encierro se abre, estimula la expectativa de entrar. Lo callado encuentra un color y en el encierro vibra potente. Ornamental, la emoción se materializa en un juego desprovisto de reglas fijas.

Concubinas, 2019. Pana sintética, seda, raso, guata, vellón y goma espuma sobre bastidor forrado con estructura de sostén, 1.9 x 1.9 m. Foto: Ledesma Hueyo

MCB: ¿Cuáles son los planes para el futuro?
ES: Me sucede que al terminar una muestra se me dispara algo totalmente distinto para seguir pero dentro de este pensamiento que hila toda la obra. Tengo pendiente investigar las telas despegadas del muro. Lo que me direcciona es la emoción, concibo las obras como pensamiento emocional y de ese modo voy encontrando mi camino.

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