Vista de la exposición “La actuación de las Máquinas,” galería Calvaresi, Buenos Aires, 2023. Intervención de paredes y piso con esculturas y fotografías sobre alfombra, tarima, paredes espejadas y pintadas, 70 m2. Foto: @listaregistrastudio

Intérprete del espacio cotidiano: Una Conversación con Daniel Basso

Daniel Basso, nacido en Mar del Plata, Buenos Aires, cursa estudios de pintura en la Escuela Superior de Artes Visuales Martín Malharro de su ciudad. Desde 2002, desarrolla una obra que él mismo calificada como “una interpretación del espacio en función de fenómenos formales que provienen de la observación de entornos urbanos y domésticos,” utilizando el lenguaje escultórico como herramienta primordial para expandir su investigación, aplando a dimensiones y materialidades variadas, soportes y facturas que desafían la percepción. En 2009 junto al artista Juan José Souto, funda en Mar del Plata el proyecto de formación y difusión de arte contemporáneo Mundo Dios, en donde se desempeña como curador, director editorial y docente hasta 2019.

Su obra participó en forma colectiva e individual en bienales, ferias y salones tanto en el país como el exterior e integra colecciones públicas como la del Museo Moderno de Buenos Aires, Malba Puertos, Museo Macro-Castagnino de Rosario, Museo Provincial de la Ciudad de Corrientes o el Museo Municipal Juan C. Castagnino en Mar del Plata. Fue becado por Fundación Antorchas, el Fondo Nacional de las Artes, Fundación Telefónica, TRAMA (patrocinado por la Rijk Academie), el Ministerio de Cultura de la Nación y la Fundación Oxenford y en 2017 es nominado para el premio Braque y una residencia en Madrid en las instalaciones de Nave Oporto. En 2019 recibe el 1er.Premio ITAU en Artes Visuales y realiza una residencia de tres meses en Atelier Mondial, Basel, Suiza. En 2020 obtiene el XXIV Premio Klemm. Actualmente participa como docente invitado en el programa Manglar Artes Visuales. Vive y trabaja en Buenos Aires.

Torneo de Pool, 2021. Madera, hierro, hidroprint, pana, cerámica e impresión 3d, 50 x 120 x 230 cm. Foto: @listaregistrastudio

María Carolina Baulo: Me gustó hablar de “intérprete del espacio cotidiano,” en tanto defines a tu trabajo desde un lugar que interpela lo que lo rodea. Empecemos por este punto, especialmente focalizando en el rol de la escultura como vehículo expresivo.
Daniel Basso: El mundo del diseño y sus múltiples manifestaciones conforman e influencian de diferentes maneras nuestro paisaje cotidiano. Así, la arquitectura, la gráfica, el diseño industrial, la publicidad, el mobiliario o la repostería abren una serie de infinitas relaciones que son atravesadas de raíz por la escultura. Mi trabajo es una interpretación del espacio en función de fenómenos formales que provienen de la observación de entornos urbanos y domésticos. Utilizo la escala entre otros recursos para explotar las diversas materialidades que la cultura de consumo decanta, exagerando o minimizando la influencia de los objetos en nuestras vidas. En mis instalaciones investigo y compruebo la versatilidad de la escultura en relación al espacio, proporcionando a menudo experiencias inmersivas donde la atmósfera se transforma a través de las superficies incluyendo al espectador en un paisaje sensual y psicodélico que “blurea” los límites de relación entre cuerpo/volumen, real/fake o femenino/masculino. Considero a la escultura como una gran influencia sobre nuestro comportamiento cotidiano. Así, mis trabajos indagan en la creación de nuevos paradigmas formales donde las nociones tradicionales de territorio, funcionalidad y verosimilitud son cuestionadas y subvertidas a través del uso innovador de materiales y procedimientos, distorsionando la realidad e invitándonos a reevaluar nuestras percepciones y suposiciones sobre el mundo que nos rodea. En este sentido, mi práctica se convierte en un instrumento para explorar y desafiar las fronteras entre lo útil y lo inútil, lo real y lo irreal, lo familiar y lo desconocido.

MCB: Si bien es una fotografía digital, Camionero coquette (2008) funciona como una antesala de tus investigaciones, aquellas que comentabas anteriormente. Hablanos de esta “obra-registro” y porqué condiciona tanto el concepto general de tu trabajo.
DB: Esta fotografía es parte del registro de una acción realizada en el año 2008 en el marco del proceso de producción para mi primera muestra individual en Buenos Aires en galería Appetite titulada “Bijouterie para camiones, Versión Completa.” En la imagen se ve a un camionero posando junto a su herramienta de trabajo intervenida con mi obra, un prendedor gigante de madera laqueada, centro tapizado con cuerina estampada y bordada, con remates de plástico dorado y collar de perlas de fantasía. Este trabajo marcó un antes y un después en el desarrollo de mi poética ya que me permitió experimentar con la escala y combinar diferentes materialidades y técnicas que provienen de universos como la arquitectura, la repostería o el diseño de interiores. Por ejemplo, comencé a pensar en convertir en aretes a las típicas columnas de chalet marplatense, hechas en madera torneada, súper pesadas o fabricar joyas gigantes que se pudieran lucir en la la parte frontal del camión. Luego recorría la zona de circunvalación de la ciudad en busca del soporte ideal para mis piezas, preguntando a los camioneros que se encontraban esperando su carga, si podía colocar un objeto decorativo sobre la parrilla o los espejos de sus camiones. Estas piezas estaban inspiradas materialmente en el universo que los camioneros solían desplegar dentro de sus cabinas en forma personalizada, convirtiendo a su herramienta de trabajo en una especie de hogar rodante. Era como sacar para afuera todo ese universo decorativo, ese costado femenino que a los camioneros les gusta explotar dentro de sus habitáculos. Una especie de reverso interior expuesto a la intemperie. A partir del año 2008 y de esta muestra en Appetite, comencé a desplegar esta serie de obras que en la actualidad continúo produciendo ya que esta temática y forma de trabajo me permiten profundizar en la investigación de fenómenos formales que la cultura de consumo promueve desde el entorno cotidiano.

Camionero Coquette, 2008. Fotografía digital toma directa, medidas variables. Foto: Daniel Basso

MCB: Y si hablamos conjunción de disciplinas, materailidades y fenómenos formales de la cultura popular, “Sagrado corazón de bizcochuelet” (2012), muestra individual en la galería Slyzmud en Buenos Aires, da cuenta de esta búsqueda desde los inicios. La instalación combina esculturas y objetos sobre alfombra aplicada en pared y pisos. Además, repone o recupera una estética propia de los espacios de tránsito tan típicos de una ciudad turística como Mar del Plata: los hoteles. Contanos sobre este trabajo.
DB: Se trata de una instalación de características site specific que reunió una serie de esculturas alegóricas al mundo del mobiliario. El piso y las paredes de la sala fueron revestidos con alfombra de color azul y aprovechando las características de la locación (un local comercial antiguo, típico, a la calle) se dispusieron tarimas con diferentes alturas para exhibir las piezas como en una mueblería o showroom. La textura de la alfombra ampliada puede compararse con la de la pana de las vidrieras de joyería, con esa intención las esculturas se desplegaban en el espacio, posándose con suavidad sobre el paño que las contenía. Podría decir que esta muestra lograba transmitir la sensación de estar en una especie de lobby de edificio marplatense, siempre me cautivaron esos espacios de los edificios costeros, que nadie habita, también hay muchos en Miramar. Son como una escena detenida, composiciones perfectas. Una chimenea, un espejo, una planta que parece escultura, un box para el encargado, un muestrario de materiales y virtuosismo técnico cuya solemnidad casi atemoriza al ocasional espectador. He fotografiado a modo de investigación/registro, muchos que ya desaparecieron en pos del llamado “aggiornamento” estético que hoy en día consiste en destruir a estas bellezas originales y planchar sin más, borrando toda información particular posible. Una maceta de cemento con tres cañas y rellena de piedras es, en cambio, lo que ésta época tiene para transmitir en materia de estilo. En la imagen puede verse una escultura realizada en polvo de piedra Mar del Plata moldeada y madera que se llama “bólido.” También podemos observar un par de aretes redondos sobre una tarima a media altura y un par de aretes de madera torneada, colgantes, rematados por un mini toldo de cuerina y hierro. Finalmente el título refiere a la similitud entre una iglesia que fotografíé en Mar del Plata y una torta que ví en una vidriera de panadería. Pienso que la arquitectura y la repostería tienen mucho potencial común. La iglesia en cuestión se llama “Sagrado Corazón de Jesus de Nazareth” ; en vez de Nazareth puse Bizcochuelet en alusión al bizcochuelo de las tortas de cumpleaños. También podría ser el nombre de una localidad, ahora que lo pienso.

Farola. Tapiz. Túnica, 2019. Instalación site specific, 70 mt2. Foto: Fabián Ramos

MCB: En Farola. Tapiz. Túnica (2019), otra instalación site specific en la galería Calvaresi, Buenos Aires, todo el espacio se viste de color, siguiendo cierta lógica que ya venimos viendo en tu obra: poner en diálogo el trabajo con el entorno citadino, en este caso el barrio de La Boca donde vives actualmente. En este trabajo varios factores cumplen un rol fundamental:  el color, los objetos cuya funcionalidad queda trunca, la bijouterie casi como fetiche, el espacio en general y el título. Mucha información para desglosar. Contanos en detalle sobre esta propuesta.
DB: Esta instalación fue realizada para mi primera muestra individual en la galería que me representa actualmente. Como es frecuente en mi trabajo, la intención de abarcar el espacio de la sala en forma completa se pone de manifiesto en el uso de revestimientos tanto de paredes como del piso. La paleta general de la composición está inspirada en la costumbre boquense de utilizar combinación de colores rámdom y conecta directamente con mi entorno cotidiano ya que vivo y trabajo en el barrio La Boca en Buenos Aires. En principio la alfombra amarilla, su color y textura, hacen del piso un soporte tan importante como las paredes, sacándolo del lugar neutral que el cubo blanco a menudo infiere. Esta superficie contiene al conjunto de esculturas que se posan sobre la superficie amortiguada que proporciona la alfombra buclé, a la vez que irradia a través de la intensidad de su color, una luz que activa la sensación de atmósfera en el espacio.

Luego está el trabajo de pintura en las paredes con sugerencia a elementos arquitectónicos como los ventanales medio punto que flanquean en los laterales. Llamo a este procedimiento arquitectura gráfica y esta idea tiene su origen en mi experiencia como trabajador gráfico por más de 20 años, desempeñando diferentes tareas en una pequeña imprenta familiar. Uno de los ventanales contiene a un par de pendientes, piezas de madera maciza, torneada y laqueada que aluden una vez mas a la arquitectura marplatense, por tratarse de réplicas de columnas de un chalet particular de esa ciudad. Podría decirse que ese plano de color pintado en forma de ventana funciona como un blíster para esta especie de bijou gigante. La pared más larga que ocupa el ancho total de la sala está ocupada por una pieza llamada Repisa hecha en telgopor que se extiende en forma de C sobre toda su extensión y simétricamente sobre las paredes laterales. Esta pieza compuesta por estantes y ménsulas en diferentes alturas, enmarca fuertemente el espacio total con su volumen y blancura. Sin embargo es algo engañosa en el sentido que su funcionalidad como repisa está subvertida por su materialidad ya que al ser de telgopor, no podría soportar ningún peso.

Y finalmente están las esculturas protagonistas en la composición, realizadas en diferentes materiales tales como el labial gigante que es una columna de madera hachuelada, pintada, rematada con una punta de labial o una escultura baja que funciona como asiento o una especie de fuelle que parece un instrumento musical con pies de hierro, etc. El nombre de la muestra tiene tres palabras que refieren a distintos universos involucrados en la composición, como ser, Farola, representando al mundo de los objetos, Tapiz, por la alfombra y Túnica, por el manto de color que provee la paleta general. Un ejemplo es la escultura en cuerina sublimada, madera y bronce, Factura vienesa (2019) es la traducción a escala y en distintos materiales de una factura que venden en una panadería de La Boca. El modelo de factura es aquél que combina la masa en forma rectangular con franjas de crema pastelera y membrillo, generalmente rematada en el centro por una cereza en almíbar. Comencé a interesarme en el diseño de los distintos modelos de facturas que se ven en las panaderías hace algunos años, como consecuencia de la observación de la mampostería ornamental en la arquitectura tradicional. La ornamentación en los frentes con diferentes motivos como guirnaldas de hojas o flores que remataban un capitel etc. Me parecen una forma muy reposteril de ornamento, por esto empecé a pensar en el cruce de arquitectura, repostería y escultura utilizando la escala como procedimiento central. Así, una torta de confitería puede parecerse mucho a una iglesia posmodernista y una borla de hojas de cemento rodeando un portal de casa chorizo puede parecer un string de crema chantillí.

“La Metamorfosis del Rubí,” 2022. Instalación site specific en sala 6 de la Fundación Federico Jorge Klemm. Intervención sobre pisos y paredes con pintura, vinilo calado, merengues de telgopor, rubí de acrílico termoformado, PLA y espejo. Obras de la sección Pop de la colección de la fundación Klemm, 100 mts2. Foto: Jorge Miño

MCB: “La metamorfosis del rubí” (2022), instalación site specific en la Fundación Federico Jorge Klemm, en el contexto del ciclo Encantador de la noche, el cual, según el texto de sala, buscaba recontextualizar la obra y el archivo de Federico Klemm, a partir de tres episodios que combinaran exhibiciones, intervenciones de artistas y publicaciones. Tu obra se desplegaba sobre pisos y paredes con pintura, vinilo calado, merengues de telgopor, rubí de acrílico termoformado, PLA y espejo. Contanos sobre este trabajo.
DB: La muestra surge a partir de que gano el Premio Klemm en 2020, entonces a cada artista que obtiene el primer premio le corresponde una muestra individual al año siguiente. Como el año que me tocó a mí era el 80° aniversario del nacimiento del gran Federico, se programó desde la Fundación un extraordinario ciclo celebratorio a lo largo del año con muestras increíbles del archivo y la colección, intervenciones y publicaciones. En ese marco me fue propuesto realizar una intervención con mi trabajo en cualquiera de los espacios de la Fundación. Elegí la sala 6, un espacio de 100 mts cuadrados que albergaba la sección de la colección dedicada al arte Pop.

Como es natural en mi obra, volví a pensar en tomar la totalidad del espacio para desplegar una instalación que incluía la intervención del piso, las paredes e incluso el techo y a la vez, mantener la colgada original de obras de la sección Pop de la colección. Decidí transformar la sala en una gran torta pensando en el cruce entre repostería, escultura y arquitectura. El piso fue pintado de un color crema sobre el cual apliqué unos stickers de vinilo color chocolate simulando el patern típico que recubre las tortas “mil hojas.” Las paredes fueron pintadas de color rosa y los contornos del espacio fueron delineados con un string contínuo de piezas de telgopor con forma de copos de crema, uno tras otro como si estuvieran aplicados con manga de repostería. Estos “copos” eran grandes, lo que hacía que la escala de la sala se transformara dramáticamente. Así, las obras de la colección quedaban contenidas en una atmósfera de ensueño que las potenciaba. Tuve el privilegio de repensar una nueva colgada para la sala y poder seleccionar obras de mi gusto de la colección, incluyendo trabajos de Gabriel Baggio, Dalila Puzzovio, el propio Klemm, Edgardo Gimenez, Tom Wesselmann, Jim Dine o Marta Minujín entre otros.  La única pieza que colgué de mi autoría fue un rubí gigante de acrílico termoformado que remataba la columna central simulando ser la cereza del postre. El título de la instalación fue tomado de una pintura de Federico Klemm llamada “La metamorfosis del rubí”, una cita oportuna en relación a la transformación del espacio que el espectador experimentaba al ingresar a la sala. 

Turbine, 2023. Impresión 3d y hierro bañado en cobre, 40 x 60 x 70 cm. Foto: @listaregistrastudio

MCB: La muestra “La actuación de las máquinas” (2023) es otra de tus mega intervenciones espaciales, nuevamente en galería Calvaresi. Aprovechemos para hablar sobre algunas de las piezas en función, también, de la disposición del espacio y el recorrido del espectador.
DB: Se trata de mi segundo solo show en galería Calvaresi. Es una instalación que aborda la totalidad del espacio de exhibición mediante el revestimiento de paredes y piso, creando una atmósfera particular combinando esculturas y fotografías bajo la temática del universo motor. ¿Puede una máquina tener sentimientos? ¿Y una escultura? Es la pregunta que surge a partir del título de la muestra que es una metáfora de cómo la escultura comunica, se expresa, a través de los materiales. La pieza principal de la composición es una escultura con forma de auto, realizada en telgopor tallado a máquina en sistema CNC. El modelo recreado es el Intermeccanica Murena 429 gt del año 1969, una rareza encargada a una fábrica de autos italiana, por un millonario estadounidense que estaba encaprichado con tener un coupé deportivo con capacidad de carga para correr a esquiar los fines de semana. Su aspecto cuadrado y macizo me llevó a elegirlo como modelo para experimentar por primera vez con esta técnica ya que lo que yo pretendía era hacer una escultura que fuese auto y arquitectura brutalista a la vez y diera la sensación de bloque macizo. El telgopor tallado por una fresa que gira y desvasta el material dejando una textura granulada, otorga a la pieza un aspecto rústico, que pintada con latex de exterior, se camufla como textura de una rugosidad conocida, cercana o cotidiana como podría ser una pared, una piedra o la corteza de un tronco. La escala del modelo está reducida a un 60% de su tamaño original lo que provoca una sensación extraña como de estar observando una miniatura o un juguete de 3 mts de largo. Cabe mencionar que Marta Minujín señaló a esta pieza como su favorita durante la feria ARTEBA 2024, señalando que la pieza pertenecía a la categoría de “Arte para desorientar” o arte “desorientador”. Pero esta obra no era la única de la muestra. Compartiendo el piso como soporte estaba también el Reloj pulsera una escultura con forma de reloj realizada en madera, pana sublimada, caños de pvc, telgopor y hierro que daba la hora exacta a través de las clásicas agujas. Su tamaño y forma recostada la hacían comparable a un mueble. A lo largo de la pared principal de la sala (10 mts) se desplegaba una tarima de dos niveles rematada en el centro con una pirámide al estilo de los podios de las carreras. Esta tarima estaba alfombrada al igual que el piso de la sala, es decir era como una continuación del mismo, y tomando los escalones a modo de escaparate, se exhibían una serie de esculturas de pequeña o mediana escala con inspiración en los trofeos de Fórmula 1. Las paredes laterales de la sala fueron revestidas casi en su totalidad por grandes espejos que flanqueaban por ambos lados al conjunto de obras provocando el típico efecto de multiplicación de la imagen que a menudo vemos en los ascensores de los edificios. Una serie de fotografías originales tomadas por mí en diferentes épocas desde 2003 hasta la actualidad, se desplegaban sobre la pared completando el concepto de la muestra. Estas imágenes de 30×40 cm c/u, copiadas en papel fotográfico mate, estaban enmarcadas al estilo taller mecánico, sin vidrio y montadas sobre bastidor de madera pintado de negro. Turbine es una de las esculturas inspiradas en trofeos de F1 que se distribuían sobre una tarima-podio, exhibidor. En algunos de esos trabajos era más evidente la referencia, en este No. Se trata de una especie de porta merengues de panadería. Los merengues están modelados en 3D a imagen y semejanza de sus originales, fotografiados en una panadería de Banfield, localidad que frecuento cuando tengo que imprimir piezas en 3D. Estos discos y su estructura portante, también se parecen a pesas de gimnasio para las máquinas de musculación. El trabajo de campo es la principal fuente de inspiración en mi obra. La interpretación del paisaje cotidiano a través de la escultura es mi religión.

Crema escultura, 2024. Cemento pintado, 60 x 90 x 450 cm. Foto: Diego Spivakow

MCB: Crema escultura (2024) es una pieza en cemento pintado que participó de la muestra “Mueble-Escultura Vol. 3” en el Museo Malba Puertos, Buenos Aires. Y ya que mencionamos anteriormente la importancia del espectador y del espacio que habitan las obras, contanos ahora sobre esta experiencia, teniendo en cuenta que quedó a la intemperie y cómo repercute también ese hecho en la elección de la materialidad.
DB: Crema escultura es una pieza comisionada para la muestra colectiva “Mueble-Escultura Vol. 3” en las Salas del Bosque del museo Malba Puertos en la localidad de Escobar, provincia de Buenos Aires. Se compone de tres copos gigantes de crema realizados en cemento, colados en molde de fibra de vidrio y pintados. Esta pieza fue creada para la inauguración del nuevo Malba Puertos y en específico, para habitar el espacio público del museo compuesto por un paseo de tres salas al aire libre encadenadas por una serie de pasarelas y rodeadas de árboles plantados de forma tal que el follaje forme paredes verdes. Son las primeras salas de museo al aire libre del país, ideales para mostrar escultura de gran formato. La curaduría de la muestra estuvo a cargo de las creadoras del proyecto Mueble- Escultura, la artista Deon Ruby y la curadora Cinthia Kazez quienes realizaron la selección de los artistas y el seguimiento de cada uno de los proyectos, teniendo en cuenta las características públicas y de uso por parte de los espectadores. Por esta razón, por primera vez tuve la oportunidad de experimentar con el cemento en mi obra, ya que su durabilidad y resistencia permiten al espectador sentarse, pararse o caminar sobre la pieza. Entonces: Crema escultura es un trabajo que surge del cruce entre arquitectura y repostería. Es la fantasía de la escala monumental en relación con la humana, una moldura gigante hecha de crema y perlas comestibles que reposa en la superficie a nivel horizontal. Es decoración de edificios con manga de repostería o decoración de tortas con crema y cemento.

MCB: Ancla Z, Black jeep y Torre tanque (todas del 2025) son tres piezas con tres materialidades distintas y una escala cuasi monumental. Participaron de la muestra “Yo también soy Yo”, un dúo show con el artista Mariano Ullua en el Centro de arte Munar, Buenos Aires. Contanos cómo pensaste estas obras en diálogo con el otro artista y en función de la arquitectura que las albergaba; una suerte de “galpón portuario” en La Boca.
DB: Torre tanque es una alegoría a la arquitectura industrial que abunda en la zona portuaria del barrio, por ejemplo, una torre similar remata el edificio de la primera fábrica de Ford en Argentina a pocas cuadras de Munar. En esta pieza sin embargo el artificio vuelve a tomar protagonismo ya que su aparente solidez está sustentada en el revestimiento de ladrillos falsos formado por placas de pvc autoadhesivo usadas frecuentemente para disimular la humedad de las paredes en forma rápida y económica. La cadena con el guinche que pretende o aparenta ser de hierro, es en realidad de madera liviana tallada a mano. Este tipo de composición me recuerda a las casas de veraneo de los balnearios periféricos de Mar del Plata. Construcciones que juegan a ser chalets más grandes pero que en realidad son como una especie de miniatura, es decir, copian la forma y la estructura de los chalets grandes, pero en dimensiones mucho más reducidas y con materiales menos nobles o más modestos o resoluciones más precarias. El verano también es una estación que promete mucho y en definitiva dura poco.

Ancla Z se trata de una pieza en la que materialidad y escala se combinan provocando una sensación físicamente particular en el espectador. Su tamaño le da una robustez imponente que la liviandad del telgopor contradice inmediatamente. La textura que la máquina de sistema CNC, sumado al sellado con pintura para exterior, le confiere al material un aspecto rugoso, rústico, que lo transforma hasta el punto de camuflarlo o indefinirlo. A simple vista no se adivina de qué está hecha la pieza. El ancla podría flotar en el agua en vez de hundirse hasta el fondo. Emplazada cerca del portón de salida, esta pieza dialoga también con el paisaje exterior, ya que el complejo Munar se erige frente a los icónicos puentes transbordadores del antiguo puerto de La Boca. El nombre Ancla Z tiene como referencia a la relación que la pieza guarda con la estética brutalista de la serie de dibujos animados Mazinger Z.

Compartiendo el espacio con ella está Black jeep, una escultura mono-volúmen que contrasta con su compañera de sala por su aspecto compacto, pesado, más denso. Se arrastra al ras del piso en lugar de flotar liviana en el espacio. La superficie total de la pieza está realizada con la técnica del hachuelado, una textura típica de las vigas y carpinterías de los chalets de estilo pintoresquista que forman parte del patrimonio cultural de la ciudad en la que nací y me formé como artista. La pintura sintética negra realza este tratamiento de superficie y le otorga un brillo intenso y viscoso que me hace pensar en los destellos del mar o del río, en este caso, por encontrarse a escasos metros del Río de la Plata. La escultura es rematada con unas bases o piés de telogopor “crudo” cortado con calor, de aspecto más ornamental.

Ancla Z, 2025. Telgopor de alta densidad tallado a máquina, sellada al látex, 260 x 240 x 230 cm. Foto: @listaregistrastudio

MCB: ¿Cuáles son tus próximas investigaciones? Materiales, temas…lo que tengas en mente.
DB: Mi última muestra 2025 fue un solo show en el Museo Moderno de Buenos Aires, la cual abrió un nuevo universo exploratorio en mi trabajo: el ambiente nocturno y las promesas de fantasía de la arquitectura comercial. En esa muestra se combinaron en el espacio, una gran diversidad de materialidades con diferentes pesos específicos de acuerdo a su rol dentro de la composición: una especie de diorama o escena donde aparece por primera vez en mi obra la figura humana. También retomé la relación entre el espacio interior y exterior, intercambiando protagonismo en forma intermitente a través de la escala.