Nacido en Puerto Vallarta, México, Michele Lorusso obtuvo su maestría en Artes (MFA) en CalArts (California) en 2025, y estudió Creación Literaria y Literatura en la Universidad para su licenciatura en Casa Lamm (Ciudad de México) en 2014 y en Naropa University (Colorado) en 2016 donde se graduó. Es cofundador y codirector de VISA PROJECTS, plataforma curatorial para artistas mexicanos en Estados Unidos, y miembro del colectivo Grupo Ñ junto a Sophia Le Fraga y Pedro Verdin, con quienes tuvo su primera muestra individual como colectivo en 2025 en JOAN (Los Ángeles). Con una mirada puesta en el vínculo entre el pensamiento, la palabra, el lenguaje y el espacio, el artista establece a partir de dicha interacción, lo que denomina “reflexiones afectivas, políticas y sociales.” Su obra se despliega entre escultura, instalación, performance, collage y gráfica expandida. Lorusso exhibió en espacios culturales internacionales, ha sido artista residente en el LACMA (Los Ángeles) y recientemente en AZOTEA (Buenos Aires). Sus últimas muestras internacionales fueron en LACMA y en JOAN, ambas en Los Angeles. Vive y trabaja entre Ciudad de México y Los Angeles.
María Carolina Baulo: La palabra es clave en tu obra. Toda tu producción está atravesada por la dialéctica que se establece entre el lenguaje y los objetos. Danos un marco de tu aproximación conceptual y en qué formatos trabajas.
Michele Lorruso: Soy artista visual y encuentro en el lenguaje una herramienta viva: un dispositivo activo, performativo, que no solo estructura lo real, sino que también lo desborda. Me interesa ese borde donde el lenguaje empieza a fracturarse, donde revela sus límites, contradicciones y las grietas por las que es posible escapar. Ahí, justo en ese umbral, es donde se sitúa mi práctica. Mi trabajo transita entre el desmontaje crítico y la exploración poética. Me interesa pensar y sentir a través de la palabra, el objeto y el espacio, entendidos como herramientas que activan reflexiones afectivas, políticas y sociales. Trabajo con escultura, instalación, performance, collage, gráfica expandida, entre otros medios. Cada proyecto es una forma de articular diálogos entre lo que se ve y lo que podría imaginarse, entre lo que se nombra y lo que aún no tiene forma. Nombrar, escribir y decir son para mí actos de tensión, de fricción, pero también de posibilidad. En paralelo, investigo el potencial simbólico de los materiales y objetos, no como elementos neutros, sino como cuerpos cargados de historia, de memoria, de experiencia compartida. Me interesa cómo esos cuerpos dialogan con el nuestro, cómo confrontan, transforman o abren nuevas preguntas.
MCB: No seguiré esta vez un orden cronológico sino alternando trabajos de esta ultima década. Contanos de Preposiciones (2025), una obra que se compone de una performance con la artista Sophia Le Fraga, presentada en Salón ACME (CDMX) con curaduría de Ana Castella y donde la palabra se manifiesta concretamente, no solo como poema que guía la perfo, sino como “grabado” en los objetos que, a su vez, graban las palabras en el piso, en su rotación.
ML: Inspirada en las esferas de la máquina de escribir IBM Selectric, introducidas en 1961, Preposition Study (n.º 1) transforma objetos escultóricos en instrumentos cinéticos, creando el escenario para el desarrollo de un poema visual. Para la performance se han creado dos reproducciones ampliadas de las esferas metálicas de la máquina de escribir, cada una con la inscripción en altorrelieve “I WANTED TO WRITE A POEM” en inglés y “QUERÍA ESCRIBIR UN POEMA” en español. Mediante un intercambio de esfuerzo físico y movimientos corporales, las esferas son movidas sobre un largo rollo de papel, imprimiendo frases desordenadas en el suelo que dan lugar a textos poéticos, asémicos, sin significado fijo, pero imbuidos de gesto, energía e intención. La performance culmina con una cacofonía sonora, mientras las artistas leen el poema resultante a capela.

MCB: Es interesante destacar la multiplicidad de experiencias sensibles que agrupan tus trabajos: la colaboración con otros artistas o el desempeño fundamental del público, donde quien observa se ve afectado. Podemos tomar algunas obras de la serie “¿Y quién soy yo en este espejo?,” para analizarlo: Hoy vi llorar a un hombre y lloré con él (2021), donde el juego visual que se produce entre el grabado en el espejo, tu reflejo y el del espectador, sumados al poema, dan cuenta de un multiverso sensible, y tu muestra individual “Escombros de una Identidad” (2022) en El Recinto (CDMX).
ML: En la serie “¿Y quién soy yo en este espejo?,” propongo una cartografía poética del reflejo. Cada fragmento, cada palabra, cada placa suspendida en el espacio, es una grieta del espejo y del lenguaje. El texto ya no se lee: se recorre. Aquí, el espejo deja de ser superficie y se convierte en umbral. No refleja una imagen fija, sino un campo de posibilidades. En este juego de espejos, la audiencia se fragmenta y dispersa entre palabras sueltas, versos posibles, combinaciones que brotan como memorias o heridas. El lenguaje poético no narra, sino que activa la mirada, la memoria, el cuerpo. Lo que emerge no es un poema en sentido tradicional, sino un territorio donde el lector-espectador reconstruye sentidos: se lee de arriba a abajo, de izquierda a derecha, en espiral, en eco. Las palabras—como el reflejo—son inestables. En toda esta serie parto del momento primordial en el que el individuo se enfrenta al espejo, ese reflejo invertido que lo conecta consigo mismo. Estas obras pueden leerse como poemarios en los que el lenguaje poético ejerce su poder catártico para tejer la construcción de mi psique, mis emociones y mi corporeidad. Dentro de los confines del espejo—un espacio que trasciende su materialidad—emerge un territorio interno marcado por la vulnerabilidad donde, en un sentido metafórico, me fragmento a mí mismo.
En mi muestra individual “Escombros de una Identidad” (2022), presentada en El Recinto (CDMX) con curaduría de Lorenza Herraste, Tan Uranga y Sophia Sacal Smeke, mostré la culminación de un proyecto de un año. Presenté una instalación con una serie de tres televisores que reproducen videos performáticos en los que pulverizo un espejo de 77 × 107 centímetros con un martillo. Posteriormente trasladé esos fragmentos y los adherí a un lienzo que también fue exhibido y que concibo como un autorretrato: la última imagen reflejada en ese espejo fui yo. Este proceso me permitió explorar cómo el espejo puede funcionar no solo como material, sino como un agente capaz de generar catarsis emocional en el público. La obra va más allá del gesto destructivo; es un desplazamiento poético: la fragmentación física se convierte en un espacio de reflexión interna donde vulnerabilidad y memoria se entrelazan. De este modo, el espejo trasciende su materialidad y actúa como un puente entre la corporeidad, la emoción y la conciencia del espectador y del artista.
MCB: Tomemos Un diálogo entre reflejos (2021) para hablar sobre la elección de los materiales en esta obra en particular y en tu trabajo en general. Aquí hay cemento, madera y el gran protagonista: el espejo.
ML: Un diálogo entre reflejos explora las correspondencias y analogías entre distintas materialidades. A través del procedimiento fotográfico monocromo de la cianotipia, imprimo una composición abstracta sobre papel que captura la transparencia que genero en el espejo al remover partes de la plata, dejando vestigios de reflejo y transparencia. Lo que se imprime revela los lugares por donde la luz solar, los rayos ultravioleta, pueden atravesar. Así, lo que percibimos son rastros y huellas de una historia. El espejo, material habitual en mi producción, se utiliza a menudo como símbolo de la reflexión y el autoconocimiento. Más allá de su capacidad de reflejar la imagen de uno mismo, lo apropio de manera metafórica para realizar ejercicios lúdicos de introspección. En este caso, Un diálogo entre reflejos, también dialogo con el papel, que conserva como huella impresa la transparencia que el espejo tiene tras removerle partes de la plata. Esa huella termina siendo un registro poético del tiempo, de la luz y de la memoria, un testimonio visual de lo que fue y de lo que permanece, donde la materia se hace lenguaje y el reflejo se convierte en una forma de mirar la historia desde otro ángulo. Decidí presentar esta obra sobre una réplica del caballete de cemento y madera que Lina Bo Bardi diseñó para exhibir obras en el MASP (São Paulo). Al trabajar con vidrio y espejo como material en mi obra, quise emplear este mismo dispositivo museográfico para mostrar tanto el frente como el reverso de la pieza, tal como se hacía en el museo.

MCB: También destacamos que tu obra tiene un interés social importante. Address the death and devastation on our streets (Elysian Park) y You have been evicted (Entrance Dr, Los Feliz), de la serie “Voices of the Unhoused”—una mega instalación de 100 poemas-espejo en espacios públicos de Los Ángeles, California (2022) con textos construidos a partir de conversaciones, talleres y encuentros con la comunidad sin hogar en Skid Row, centro de LA—son excelentes ejemplos de lo que denomina “proyecto de poesía social.” Amplianos sobre cómo responde el transeúnte.
ML: Esta es una escultura social y, en muchos sentidos, un proyecto de poesía social. Consiste en una serie de 100 espejos grabados con frases que me han sido dichas en conversaciones con personas sin hogar con las que me encuentro, ya sea como voluntario en un comedor de beneficencia en Skid Row, en charlas en las calles, o en los cartones que muchos de ellos exhiben mientras piden ayuda. Las piezas buscan más iniciar un diálogo que simplemente visibilizar una crisis humana de enormes proporciones, provocando una reacción en quienes interactúan con los espejos, ya sean los propios sin techo o el resto de la población, nosotros, que de alguna manera hemos normalizado el problema. Hasta ahora, las respuestas han sido diversas: una selfie es habitual, algunas personas responden con plumones o grafiti, otras rompen o destruyen los espejos, o los docentes públicos los remueven o pintan sobre y esconden el espejo. En su franqueza, las frases buscan humanizar la experiencia de las personas sin hogar, creando un terreno de encuentro que no condescende ni minimiza los problemas que enfrentan.
MCB: Dispositivo III (2023), de la serie “Ejercicios para Futurizar,” presentado en CalArts durante Vision2030 Art Festival, con curaduría de Carey Lovelace y Yona Backer, es una instalación donde entra en juego algo más en la participación del público: la capacidad de generar capital simbólico y conocimiento gracias a la conservación de los escritos de la gente como material de archivo para repensar nuestra historia presente en un futuro. Hablemos de esta instalación compuesta por piezas como Time Capsule (15 de septiembre 2023 – 2030) exhibida en CalArts para Vision 2030 Art Festival, o Time Capsule (16 de junio 2024 – 2030), presentada en Basel Social Club, Suiza.
ML: La obra se mostró primero en CalArts en 2023 y luego formó parte de una muestra en el LACMA. Fue la pieza que me llevó a CalArts y a mi primera exhibición en una institución de prestigio internacional. Sin duda, este es uno de mis proyectos favoritos. Dispositivo III, de la serie “Ejercicios Para Futurizar,” es una instalación concebida como un dispositivo que gira en torno a la pregunta: ¿cómo sería el futuro si este fuera un reflejo? Invita al público a realizar un ejercicio especulativo sobre su propio futuro, considerando sus aspiraciones personales y colectivas. La instalación se activa cuando los asistentes imaginan su futuro a través de la escritura de una carta; aquí, la escritura se entiende como una práctica expandida, un ejercicio que sitúa a cada persona en el porvenir. Las cartas escritas se resguardarán en una cápsula del tiempo y serán devueltas a sus autores después de cinco años, creando un espacio de reflexión y catarsis que da cuerpo y voz a emociones y afectos. El dispositivo está compuesto por dos espejos giratorios, grabados con premisas específicas vinculadas a la temática de la muestra en CalArts: “¿Cómo ves el caos climático del presente?” y “¿Cómo te imaginas un balance climático en el futuro?” Estos espejos se disponen al centro de un mobiliario diseñado especialmente para la producción epistolar, compuesto por una mesa y bancos. Este dispositivo es la tercera entrega de una serie de obras que buscan integrarse en contextos dinámicos, lúdicos y pedagógicos, incluyendo departamentos y servicios educativos en museos, espacios independientes y plataformas curatoriales o artísticas.

MCB: A Perforation in the Current Events (2025), presentada como tu tesis de MFA en CalArts, es una instalación compuesta de diarios, grafito, bronce, acero, lino, que actúa como un verdadero statement que sintetiza tus intereses actuales como artista. Allí te propones cuestionar los sistemas de comunicación e interacción, así como su dominación y manipulación que se dan entre las narrativas de poder. Hablanos de este trabajo que no es casual sea tu tesis de maestría; Fragmented News es un excelente ejemplo para abordar este trabajo.
ML: En A Perforation in the Current Events, pregunto: ¿qué le sucede al lenguaje cuando se imprime, cuando se fija en el papel, cuando se convierte en objeto? ¿Sigue siendo lenguaje o solo un huella de lo que fue? Si sus formas se fragmentan, si sus líneas se rompen, si su estructura se derrumba, ¿puede aún albergar significado? ¿O quizás, en su desintegración, surge la posibilidad de imaginarlo de otra manera? Al dibujar sobre los periódicos, al recortar sus letras, ¿es posible escuchar lo que el lenguaje no dice, lo que se esconde en los márgenes de la palabra impresa? En su ruina, ¿podemos descubrir otro ritmo, otro pulso, otra forma de escribir el mundo? Al usar los periódicos, ¿qué significa colocar en primera plana un material saturado de teatralidad política, desastres ambientales, guerras interminables y creciente malestar social? ¿Qué historias se repiten hasta el cansancio y cuáles se desvanecen en el silencio? En medio de este torrente de información, ¿estamos viendo realmente el mundo o solo una versión filtrada, moldeada por fuerzas que deciden por nosotros? ¿Estas narrativas nos informan o nos confunden? ¿Nos unen o nos fragmentan? En esta era de sobrecarga informativa, donde cada nueva actualización nos afecta profundamente la mente y el cuerpo, ¿cómo podemos reconocer las heridas que nos deja?
Una de las piezas centrales presenta tres banderas sólidas, arrugadas, estoicas y perforadas, hechas de papel de periódico, tradicionalmente símbolo de nacionalismo y poder. Una representación visualmente impactante: una herida infligida a los medios por los poderes estatales y corporativos; en definitiva, cómo el Estado penetra las corporaciones mediáticas para promover agendas de control y división. La perforación, en su acto de ruptura, nos invita a cuestionar hasta qué punto somos capaces de ver y comprender las historias que se nos imponen, y cómo, al dañar a los medios, también nos dañamos a nosotros mismos. Al dibujar con grafito sobre los periódicos, estos se asfixian y se vuelven ilegibles, dificultando el acceso y la lectura, alimentando la idea del lenguaje como ruido, con el que a menudo se tejen y manipulan las narrativas mediáticas. En este contexto, la bandera intervenida se transforma en una metáfora de la relación corrupta y destructiva entre el poder y los medios de comunicación. Mi objetivo es especular sobre la compleja relación entre el gobierno, los medios de comunicación y el público, invitando al espectador a cuestionar las realidades y narrativas construidas que se nos imponen a diario. Al reimaginar estos símbolos a través de la bandera, se activa una relectura sobre las fuerzas invisibles que configuran las narrativas que moldean nuestras perspectivas, sobre el papel que juegan los medios en la vorágine política y social que define nuestro tiempo, donde las historias que nos contamos son al mismo tiempo el eco de quiénes somos y el preludio de quiénes podemos llegar a ser.
Fragmented News es un palimpsesto mediático en forma de collage. A primera vista, las composiciones se presentan como un tejido de fragmentos tipográficos y fotográficos, restos arrancados del flujo informativo cotidiano. Sin embargo, lejos de organizar un relato coherente, los recortes con las figuras de letras fragmentadas se superponen hasta producir un entramado ilegible, un ruido visual que tensiona la promesa moderna de la comunicación. Cada fragmento porta la huella de lo noticioso: titulares, cifras, opiniones, imágenes. Pero en el montaje estos signos pierden su función de transmitir certezas y se convierten en piezas de una coreografía truncada, donde la verdad ya no es un dato sino un campo de disputa. La obra juega con la pregunta sobre cómo filtramos, curamos y consumimos la información; qué fragmentos decidimos conservar y cuáles descartamos; cómo lo mediático, en apariencia objetivo, se revela como construcción estética, formal y política. En este collage de retazos, el gesto de recomponer es al mismo tiempo un gesto crítico. No se trata de reconstruir un todo armónico, sino de exponer las fisuras, la arbitrariedad y el carácter comprado o mediado de la información. Lo que emerge no es un discurso transparente, sino un mapa de supuestas verdades, un campo en el que discernir y pensar se vuelve tarea incierta. Instalo la obra en la frontera entre lo legible y lo indescifrable, entre el archivo y el exceso, entre la memoria y la saturación.

MCB: Arrancaste el 2026 haciendo una residencia en AZOTEA en Buenos Aires. Contanos sobre el tipo de propuesta que te trajo a la Argentina. Aprovecho para preguntarte si tienes siempre horizontes a largo plazo o vas viendo qué te trae la marea.
ML: Arranqué la residencia en AZOTEA a finales de noviembre de 2025 y esta concluyó a mediados de enero de 2026. Su realización fue, en muchos sentidos, una consecuencia natural de una serie de conversaciones que venían desarrollándose desde mediados de ese mismo año con Víctor López, curador y director de la residencia, a quien conocí en 2021 en Madrid, en el contexto de una exposición que presenté junto con el artista mexicano Andy Medina. Ese primer encuentro estableció un diálogo que, con el tiempo, fue delineando afinidades conceptuales y metodológicas que hicieron pertinente y necesario el marco de la residencia. La propuesta de AZOTEA no se planteó únicamente como un espacio de producción orientado a generar obra para su posterior traslado a México, sino como una instancia de investigación y proceso. La residencia ofrecía un tiempo expandido para ensayar ideas, asumir el error como parte constitutiva del trabajo, presentar la obra en distintas fases de desarrollo, someterla a crítica y entablar diálogos con artistas, galeristas y coleccionistas locales. Este entramado relacional fue fundamental para generar vínculos y situar la práctica dentro de un contexto específico, tanto a nivel material como discursivo. Buenos Aires posee una energía particular, marcada por una intensidad intelectual y una curiosidad constante que resultó especialmente estimulante para cerrar y abrir el año desde un lugar distinto. Concibo el arte como un organismo vivo, en permanente construcción, y la residencia funcionó como una plataforma para escuchar con mayor atención las preguntas que el propio material y las ideas latentes en mi práctica iban formulando. Permitir que el contexto incidiera en el trabajo, en lugar de arribar con un proyecto completamente cerrado resultó decisivo. Me posibilitó explorar otras formas de interacción con los materiales, presentar bocetos y ensayos dentro del estudio, y generar una lectura más clara y compleja tanto del proceso como de las problemáticas que atraviesan la obra. En relación con la proyección a futuro, actualmente me encuentro trabajando en una muestra individual prevista para 2026 en la Ciudad de México, con la galería General Expenses. Una parte sustancial de la serie desarrollada durante la residencia en AZOTEA formará parte de esta exposición, integrándose como un capítulo clave dentro de una investigación más amplia que continúa en desarrollo.

